#NiUnaMás
Juntas, revueltas y hermanadas
Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos.
Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos. Las mujeres, así, iban imprimiendo sus manos en rojo sobre papel blanco, una especie de “basta” que además incluía el nombre y la edad de miles de mujeres asesinadas. Cada palma de cada mano fue pegada a una enorme tela de 50 metros de largo, un mural que simboliza un mapa actualizado del crimen.
Las mujeres tenían las palmas de las manos rojas de pintura, para expresarse en medio de la convocatoria más gigantesca, original, emocionante, justa y diversa de los últimos tiempos. Las mujeres, así, iban imprimiendo sus manos en rojo sobre papel blanco, una especie de “basta” que además incluía el nombre y la edad de miles de mujeres asesinadas. Cada palma de cada mano fue pegada a una enorme tela de 50 metros de largo, un mural que simboliza un mapa actualizado del crimen.
La convocatoria Ni una menos se concretó durante la tarde del 3 de junio de 2015, que se instalará en la historia, no por lo que ocurrió o se dijo en el escenario montado en la plaza, sino por todo lo que se sacudió alrededor. Ocurrió en Congreso, se ramificó como una red por las calles y avenidas de la ciudad, saltó a otras ciudades del país (Rosario, Salta, Córdoba, Mar del Plata, Posadas, Mendoza, San Luis, Tucumán, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Comodoro Rivadavia, Esquel, entre al menos otras 70 localidades) y también al exterior (Chile y Uruguay, principalmente).
El acto fue consecuencia de una catarata social a la que, en días previos, se subieron cantidad de personas maquilladas para las cámaras, cosa que ciertos sectores suponen positiva porque suma, aunque otros suponen que tal aritmética es ilusoria. No fue posible detectar mujer alguna en Congreso que haya concurrido como consecuencia de las adhesiones políticas y faranduleras. Los mismos medios, momias y zombies que ridiculizan, estigmatizan, criminalizan (como en el caso de Melina Romero) y venden como carne fresca a las mujeres, se sumaron pomposamente al Ni una menos.
Pero la concentración mostró algo diferente. Fue conmovedor, por ejemplo, ver la cantidad de mujeres humildes llegadas con sus hijos, hermanas, amigas, desde Florencio Varela, San Fernando, Cañuelas, Avellaneda, para sumarse por las suyas al reclamo. Había infinitos diálogos, infinita predisposición a comunicarse, ganas de hacerlo, de salir de lo virtual y pasar al cara a cara, cuerpo a cuerpo, mirada a mirada.
La creatividad estuvo más en los carteles pintarrajeados a mano que en las prolijas pancartas. Sirven para entender la lógica que contagió la movida.
- Queremos que se haga justicia, no costumbre.
- La indiferencia es violencia.
- Disculpe las molestias, pero nos están asesinando.
- No quiero ser la próxima.
Una chica sub 20 de pelo anaranjado en medio de un grupo de amigas había escrito a mano su propia consigna sobre la vida cotidiana, aplicable a la política, la ética o la filosofía:
- Si ser libre es ser puta, yo soy re puta pero no soy tuya.
El monstruo y el agua caliente
Alejandra no quiso lavarse con agua las manos pintadas de rojo, y dijo emocionada: “Me las dejo así. Yo fui una mujer golpeada. Hasta que casi me mató. Cuando empezaron los golpes me puse a estudiar y me recibí de psicóloga. Tengo 53 años. Hablé con un juez y le dije que no quería morirme. Me empezó a pegar en el 92. Fueron 10 años de esa situación. Y recién este año, en noviembre, tendré juicio. Me decía mi propia mamá: ‘él trabaja, vos no, encima no te engaña, no es jugador’. Pero se enojaba cuando el agua caliente para el mate no estaba a punto. Entonces yo decía: ‘claro, hay que comprar un termo’. Nunca pensaba: ‘calentate vos el agua’. ¿Se entiende? Yo buscaba alternativas. En lugar de ‘no me tiene que pegar’, yo me preguntaba: “¿Cómo hago para que no me pegue”?
Sigue Alejandra, mientras más y más mujeres, y también algunos hombres, se acercaban a pintarse la manos en ese ritual propuesto por lavaca como parte del Ni una menos: “El monstruo lo crea una misma. Te enseñan a ser la princesa de la casa, pero propiedad de él. Si te portás mal te pego. Dicen: ‘La tengo como una reina, no sé de qué se queja’. Yo vivía con miedo de que él se enojara. Él decía: no me gusta esta comida. No te hagás problema pá, te hago otra cosa. Y el monstruo va creciendo. No sé si fue un mal marido, o un mal padre. Sé que no supo ser ni una cosa ni la otra. Yo hice una mala elección y tardé mucho en corregirla”.
Luego sintió la muerte en carne propia: “Me acuerdo que esa vez no le grité ‘no me pegues’, sino que grité ‘no me mates’. Ahí dije basta. Fui a una comisaría de la mujer, de ahí me mandaron chorreando sangre de la cara al médico forense. ‘Atiende hasta las 7’. Perome habían pegado a las 2 de la madrugada. ‘Vení mañana’, y yo chorreando sangre. Ese momento es la muerte misma. la gente dice ‘es un loco, un enfermo’. No: es malo. La ley no se cumple. Tipo que pega, tiene que estar preso. Un tipo viola a un chico como pasó ahora, y lo liberan porque el nene de 6 años ya había sido abusado (en referencia al caso del juez Piombo).
Una pancarta: “Sin feminismo no hay revolución posible”. Lo vienen diciendo hace años las Mujeres Creando de Bolivia, lucidez, rebeldía y ovarios para los que el título de esta crónica es un tributo.
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María Elina
Cato Fleitas está en Buenos Aires por unos días con su hija y su hijo. Son de Misiones, y los tres se pintaron las manos, junto a artistas como Susy Shock, Anahí, mientras el proyecto Estampidas estampaba remeras con la consigna Ni una menos tomada de la tapa de la última Mu: “Vine por una responsabilidad como papá, para explicarles e inculcarles y que sientan esto que es un golpe duro para toda la sociedad que no puede seguir existiendo. Yo respeto el amor del hogar”. Sabrina, la hija: “es un abuso sobre la mjer”. Justo, el hijo: “Para pegarle a una mujer el tipo tiene que estar re loco. ¿No sabe que a una mujer no se le pega?”
Rosa, peruana: “Soy ama de casa señor, trabajo por mi cuenta. Hay que tomar conciencia, parece mentira que se haga la vista gorda, matan a mujers cada vez más pequeñas que pueden ser nuestras hijas o hermanas. Yo tengo una nena de 14, otra de 11, no quiero que les pase esto. A mí no me pasó, pero indirectamente sí, a vecinas y amigas. La situación de las inmigrantes es complicada, porque si a las mismas argentinas no les toman las denuncias, la sociedad no les hace caso, y las autoridades no les prestan atención, imagínese a una inmigrante. Hace poco una chica que había desaparecida apareció como NN en un cementerio. Y nada de eso salió en los medios”. ¿Qué les enseña a sus hijas? “Que no las pueden atacar. Ni siquiera verbalmente”.
María Elina, jubilada como empleada de comercio, una joven en la séptima década de la vida: “Vine porque estoy cansada de la justicia que tenemos, y del machismo. A mi me tocó, pero pude salir. Pero es muy asfixiante. Mi marido me golpeaba, yo iba a hacer la denuncia, pero si no tenía marcas no me la tomaban. Al final pude salir. Pero hubo un tiempo en el que dormí con un revólver al lado de la cama, por si quería pegarme. Me lo banqué 6 años y tuve la oportunidad de escaparme. Literalmente. Me defendió un perro boxer que tenía. Ahí me di cuenta de lo que pasaba, cuando vi cómo el perro se le tiraba encima para que no me siguiera pegando´”. María Elina cuenta que su marido era odontólogo: “Se automedicaba, bah, se drogaba. Se hacía las recetitas. Los que se drogan acá no son los chicos de la esquina, son muchas personas como él. Yo sabía que tomaba las pastillitas, pero no entendía lo que entiendo hoy: que se estaba drogando. Por suerte me pude escapar, hacer otra pareja, tener hijos. Pero son momentos muy difíciles que a una le pasan. Hoy prefiero reírme”, dice, y cumple: ríe. Pero se pone seria: “En el momento, la vida se te hace imposible”.
¿Hay más casos o hay más difusión? “El periodismo es una porquería, es inmundo, muestran las cosas con morbo. ¿Te acordás con la mujer que quemó el baterista de Callejeros? Empezaron a quemar mujeres. Y eso fueron los medios”.
La cobardía
Entre las curiosidades pudo contarse el volante de apoyo al acto realizado por un gremio inesperado: Sindicato Unido de Trabajadores Custodios Argentinos. Una pancarta, más lejos, decía: «Varones y mujeres militares decimos Ni una menos». Varones primero, ojo.
Una chiqutita de 17 años, Milagros, llegó desde San Fernando con algo escrito a pulso: “Con short o pantalón, respetame cagón”.
¿Qué te llevó a escribir esto? “Cada una sufre violencia por el hecho de ser, de salir. Conozco muchos casos a los que le pasó esto. Puse la palabra cagón, porque siempre hay una cobardía, por más que lo quieran adornar”.
Cobardía, psicopatía, maldad. Eduardo Ponce, encargado de edificio, junto a la pancarta que reunía cientos y cientos de manos abiertas. “Yo soy papá de Yamila Celeste Ponce, la mató el propio primo que salía con ella, de cinco puñaladas. Fue hace 3 meses, el 26 de febrero”. ¿Cómo entender la mentalidad del varón que hace esto? “En el caso de mi hija, para mi el primo que la mató es por la droga. Y fue un familiar. Hay que tener pelotas para aguantar todo. Yamila tenía 26 años. Ramiro es mi hijo que tiene 25. Yo estoy de pie con él. El encontró a su hermana tirada, la alzó cuando la vio, y se dio cuenta al rato de que estaba muerta. Para mi hay cada vez más violencia contra las mujeres. Yo lo que busco es que haya justicia y que cambien las leyes. Nosotros tenemos miedo de que el que mató a mi hija salga en libertad. Usted vio cómo es la justicia. la familia vive a tres cuadras de donde vivía mi hija. ¿Como se vive así, cuando hay que compartir la panadería, la carnicería?”
Degollada
Romina llegó desde Máximo Paz, Cañuelas, tomando tren, colectivo y subte. Trabaja en la cooperativa de barrido y limpieza del municipio: “Vinimos varias vecinas, mi familia, mi cuñada, mi hija Anabella, amigas. Es una marcha sin partido político, raza, religión ni nada. Es unión de las mujeres. Creo que hay que tomar conciencia de tantas chicas que mataron en este país sus parejas, hermanos, padres. Tiene que haber leyes que escuchen a las mujeres. Acá culpan a las mujeres.
Solange: “Tengo 16 años, vinimos desde Monte Grande con mi mamá, mi cuñada, mi hermana y mi sobrina. Vinimos por violencia contra las mujeres. A mí no me pasó por suerte, pero sí a mis amigas. Y a mi mamá, por suerte ya no. Hace mucho que tendría que haber marchas como éstas”.
Elizabeth llegó con su hija Bárbara desde Hurlingham. “Vengo a apoyar. No quiero más de esto, ya basta. Pero la mujer se está animando más. Trabajo en la Policía Metropolitana, y veo muchas cosas. Y se ven más mujeres. Y cuanto más difusión, la mujer agarra más coraje, se animan entre todas”. Bárbara: “Hay muchos casos, no quiero estar con miedo de salir porque te puede pasar cualquier cosa. Los hombres no quieren que las mujeres hablen”.
Roxana llegó desde Haedo con dos amigas. Lleva una remera con la foto estampada de Cynthia Filippone. “Era la hermana de una de mis mejores amigas. Cynthia fue asesinada hace 8 meses. La degollaron delante de sus dos hijitos. La causa está abierta. Vinimos de Haedo, en algún momento hay que modificar las leyes para ver si el miedo al castigo frena un poco la violencia”.
Alejandra, 6 hijos, fundó Padres Unidos por el Dolor, con una bandera que denuncia que el hospital Alberto Eurnekián, de Ezeiza, tiene 30 bebés muertos por mala atención a embarazadas. “Todavía no tenemos respuestas de nadie en el Poder Judicial”.
Con buzo azul, mujeres de la Policía Local de Avellaneda. Yanina, Gisella: “Vinimos como mujeres, nos enteramos por Facebook. La institución también adhirió y por eso no hubo problemas para que vengamos. Hay machismo, celos, superioridad para que pase esta violencia. Además la mujer ahora cada vez es más independiente, sale a trabajar, se pone las pilas, y los roles están cambiando. La mujer toma otra posición que antes no tenía. Y el machismo eso no lo acepta”.
Un hombre se pintó las manos de rojo, y de pronto estalló en llanto, cuando vio que una de las manos llevaba el nombre de una chica de una familia conocida. Hubo bebés con las manos pintadas, y señoras con bastón. Todos contaban una historia, todos buscaban el diálogo.
Guadalupe llegó desde San Fernando, con amigas. “Yo fui víctima durante cuatro años. El límite fue el día que la tocó a mi hija. El buscaba la forma retorcida de anularme, amenazarme, aislarme Decía que iba a matar a mi familia. La cuestión: me lo saqué de encima hace 8 años, y soy feliz, inmensamente feliz. En el momento parece que no hay salida”. ¿Cuál es la explicación? “Yo era modelo viva en escuelas de arte, embarazada de él. Entonces dijo: sos una puta. Pero lo mío era la cultura, la belleza, pero todo eso terminó siendo una calamidad. Esta movida es maravillosa. Es otra cosa distinta a todo lo demás.
Hubo además una delegación llegada desde Moreno, de la escuela de gestión social Creciendo Juntos. O sea: una escuela de la comunidad educativa formada por estudiantes, padres y docentes. Eran 50 alumnos, 10 padres y un puñado de docentes. Juan Giménez: “Para nosotros este es un tema de toda la vida. Y ahora es extraordinario que exista un movimiento que haya nacido sin que se sepa bien cómo”. Cristina Devita: “Me da un poco de vergüenza decirlo, pero los que quisieron venir fueron los chicos, pese a la dificultad de moverse desde Moreno. ¿cómo no íbamos a estar y acompañar? Estamos en un barrio en el que el machismo está muy arraigado, así que para nosotros es un tema central, más todavía si los chicos lo piden”.
Desde Esquel, una de las ciudades movilizadas, escribió la docente y asambleísta contra las mineras, Corina Milán: “Me alegro de la masividad de las marchas en todo el país y en Esquel. Me alegro mucho por la ola de difusión sobre la violencia social y sobre las mujeres. Lamento las hipocresías, los oportunismos politiqueros-faranduleros y las miserias humanas que nunca faltan, pero no me asombran ni quitan la sonrisa”.
Durante la noche, la enorme bandera con manos era un centro de atracción de parejas, familias, grupos de amigos, que pasaban a fotografiarla, o fotografiarse con ella. Una mujer es asesinada cada 30 horas, aunque quizás los relevamientos empiecen a mostrar que las cosas son aún peores. El tiempo mostrará en qué medida Ni una menos ayuda a que la vida triunfe sobre el crimen.
Notas relacionadas
Después de la marcha, fiesta en Mu Punto de Encuentro, con la música de El Plan de la Mariposa y Paloma del Cerro.
Fotos: Lina M. Etchesuri
#NiUnaMás
Informe femicidios 2025: el año del negacionismo de Estado

Por el Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez
Femicidios y transfemicidios: 271
Tentativas de femicidios 243
Infancias huérfanas por femicidios 153
Femicidas suicidados 31
Marchas para exigir justicia 223
Si la única verdad es la realidad este 2025 es contundente. La cifra de 271 femicidios y transfemicidios no alcanza, sin embargo, a dar dimensión real de lo que significan estos crímenes en los que el Estado tiene una responsabilidad directa, que es justamente lo que nos advierte este año. La intervención sistémica y decidida, convertida en política de Estado, para negar la figura de femicidio es parte de esta realidad que deforma los datos y la información pública “hasta distorsionar esa verdad para amoldarla a su perspectiva”, tal cual no advierte Hanna Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo. El objetivo, nos alerta, Arendt, es que ya no podamos distinguir lo verdadero de lo falso.
Esta operación que fue definida conceptualmente como “negacionismo” es analizada en clave contemporánea por la filósofa italiana Donatella Di Cesare en su libro Si Auschwitz no es nada. “Los negacionistas -que operan como dobermans del pensamiento- que nos preguntan por una cifra -¿hay 6 millones de judíos exterminados por el Holocausto? ¿hay 30 mil desaparecidos por la dictadura Argentina?- no tienen una duda real. De hecho ni siquiera son dudas: son intervenciones políticas.” Lo que hacen con esa pregunta es negar o aminorar esos hechos. “Su pretensión es hacer pasar a las víctimas por farsantes, a los testigos por mentirosos y a los sobrevivientes por falsificadores”.
¿Por qué?
Responde Di Cesare: “porque los primeros en instalar la negación fueron los perpetradores de los crímenes cometidos”.
¿Hay entonces 271 femicidios y transfemicidios?
Sí y también hay más, que han quedado ocultos tras el procedimiento negacionista estatal destinado a disminuir la cifra y a dificultar el acceso a la información a los sistemas de control ciudadano, tales como los que realizamos en nuestro Observatorio.
Una posible conclusión: al aplicar este procedimiento negacionista a los femicidios y transfemicidios el Estado está confesando su participación.
Veamos cómo.
En Argentina este año se avanzó un paso más en el proceso negacionista: la construcción de las cifras que se adecuen al objetivo ideológico de quienes administran el Estado. Para lograrlo tienen a su favor el manejo total de las herramientas y la capacidad absoluta de trabajar en todos los campos hasta obtener el resultado deseado y a través de cada eslabón que compone al Estado:
Poder Judicial: Jugó un rol decisivo en esta operación al negar la figura de femicidio en casos concretos-el crimen de la periodista Griselda Blanco es uno de los más dramáticos ejemplos-, y recaratulando otros en instancias de apelación. El primero fue el de Lucía Pérez, justamente el que originó el primer Paro de Mujeres. No hay ni siquiera pudor en ocultar su intención.
En estos días de diciembre, además, la Corte Suprema de Justicia de la Nación deberá pronunciarse sobre el primer caso de femicidio que llega a esa instancia y ya se sabe que las opiniones de los jueces están divididas porque tuvieron que recurrir a la convocatoria de dos miembros más para que se expidan. El resultado incidirá en la aplicación de esa figura penal en todos los restantes.
Julieta González desapareció el Día de la Primavera de 2016. Tenía 21 años. Su cuerpo fue encontrado en un descampado de Cacheuta, Mendoza, atado de pies y manos y con un golpe en la cabeza. En la investigación judicial se encontraron rastros de piel del imputado bajo las uñas de Julieta, sangre de Julieta en su vehículo y búsquedas en internet que había hecho el sospechoso sobre si podía «detectar ADN de fetos en cadáveres» y «cómo deshacerse de un cuerpo», lo que reforzó la hipótesis de que la había matado al enterarse de que estaba embarazada. Todas pruebasque involucraron a Andrés Di Cesare, un joven de 26 años, hijo de un notable empresario local, con el que tenía una relación, aunque ambos tenían pareja. El tribunal de primera instancia consideró el crimen como homicidio simple y condenó a Di Cesare a 18 años de prisión. En la apelación fiscal el tribunal de Casación aplicó la figura de femicidio y lo condenó a reclusión perpetua. Apeló entonces la defensa y ahora es la Corte Suprema de Nación quien debe decidir si se aplica la figura o no. La duda: si está acreditada la relación entre la víctima y su victimario. En fallo de primera instancia que negó la figura femicidio el tribunal argumentó que “para que se configure la relación de pareja debe existir cierta singularidad, notoriedad y estabilidad entre los miembros de la misma, aun cuando se base en una relación fundamentalmente de contenido sexual. Esta referencia a lo sexual indefectiblemente debe llevar un cierto compromiso emocional puesto que de otro modo caemos en la mera genitalidad, lo que por cierto no permite por sí configurar el concepto de pareja”. (SIC) También se dedicó -como ya es costumbre y a pesar de que los tratados internacionales suscriptos por el Estado argentino lo impiden- a analizar la conducta de la víctima, a quien consideró “decidida, independiente y de personalidad extrovertida”, negando así la otra condición legal para aplicar esa figura: la de vulnerabilidad y desigualdad.
El solo hecho de que existan dudas en el máximo tribunal de justicia sobre la aplicación de la figura de femicidio en este caso ya debe considerarse una señal de alerta que debería movilizar a todo el movimiento de mujeres y diversidades como aquel 6 de junio de 2015, pero no: así estamos este 2025.


En la primera foto, parte de la acción llevada a cabo en Mar del Plata el último 31 de diciembre contra la libertad a uno de los responsables del femicidio de Lucía Pérez. En la segunda, el mismo día, imagen de la movilización de las mujeres en Tucumán por el sobreseimiento de los ex jugadores de Vélez Sarsfield acusados de violación.
Poder Legislativo: tiene en su agenda inmediata el tratamiento de leyes impulsadas por el Poder Ejecutivo, entre las más importante la que elimina del Código Penal la figura de femicidio, pero también la que criminaliza las “falsas denuncias”, aun cuando su incidencia es mínima en la realidad. No existen, por otro lado, ninguna iniciativa de la oposición para impulsar otro tipo de proyectos que aseguren las condiciones de contención y prevención de estas violencias. Ningún sector político trabajó en la declaración de emergencia de violencia de género ante el desmantelamiento de los escasos programas de ayuda a las víctimas, que han sufrido el mismo trato brutal que personas con discapacidad, por poner solo un ejemplo de sectores que han impuesto a los y las legisladoras la defensa de sus derechos a través de movilizaciones constantes y con claros reclamos que lograron así obtener el apoyo social necesario para presionar al Congreso, así como también iniciar amparos en la justicia que ayudaron a restablecer esos derechos: la motosierra es ilegal, hasta que el Congreso decida lo contrario.
Poder Ejecutivo: Este 2025 el Ministerio de Seguridad, a través del Sistema Integral de Estadísticas Criminales, dio a conocer las cifras correspondientes al año 2024. No figura ya el femicidio como delito. No hay datos oficiales, salvo el registro que da a conocer cada año la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación, que ha tenido que cambiar su sistema de contabilización de casos para adecuarlo a los compromisos internacionales, ya que hacerlo sólo a través de las caratulas judiciales implicaba validar el sesgo. Este año en el registro del Ministerio de Seguridad la violencia de género sólo está representada en el apartado “delitos contra la integridad sexual”, categoría penal donde se contabilizan, entre otros, las violaciones. En CABA aumentaron un 38%, cifra suficiente para encender la alarma, el grito, el reclamo.
Según los registros de nuestro Observatorio –que coinciden con lo que informó este noviembre la Defensoría del Pueblo de la Nación- las provincias más castigadas por los femicidios fueron Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Chaco y Jujuy. En tanto los femicidios territoriales volvieron a golpear a Santa Fe (especialmente a Rosario) rozando los niveles de 2022, el año con mayor cantidad de víctimas.
Esta cartografía de la violencia femicida nos señala el dato que importa, la realidad que duele y la urgencia que nos interpela: la mayoría de las víctimas de esta violencia letal son las pobres. Lo señala también el informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación (“En general, la mayoría de las víctimas de femicidio provienen de un estrato socioeconómico bajo.”) y lo determina la situación general que sufre esa población de mujeres y trans que ya no tiene ni los mismos derechos ni el mismo acceso a los mecanismos para garantizarlos que el resto de la población. La consecuencia es que tampoco tiene derecho a la vida. Lo que urge, entonces, es algo que hoy representa es la cifra que falta: la masiva solidaridad social de quienes, por sus privilegios de clase, pueden abrazar sus causas.
Año 2025
Femicidios por mes
Enero 31
Febrero 27
Marzo 27
Julio 27
Octubre 25
Junio 19
Abril 18
Agosto 18
Noviembre 18
Septiembre 16
Mayo 14
Diciembre 31
Funcionarios denunciados por violencia de género
Poder Ejecutivo 22
Poder Judicial 16
Fuerzas de Seguridad 12
Poder Legislativo 7
Iglesia Católica 4
TOTAL 61
Violaciones
| PROVINCIA | 2024 | 2023 | % de aumento | |
| CABA | 498 | 309 | 38% | |
| SAN LUIS | 61 | 52 | 18% | |
| CÓRDOBA | 261 | 229 | 12% | |
| CORRIENTES | 111 | 101 | 10% | |
| CHUBUT | 214 | 201 | 6% | |
| BUENOS AIRES | 2.307 | 2.242 | 3% |
Fuente: Estadísticas Criminales. Ministerio de Seguridad de la Nación
Femicidios territoriales
2025-2022
Santa Fe 104
Buenos Aires 35
Córdoba 4
Otras 10 provincias 11
TOTAL 154
#NiUnaMás
Lucía Pérez: la trama de la injusticia

“¿Por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles?” preguntó ayer el abogado Juan Pablo Gallego ante sucesivos cambios de carátulas, sospechosas reprogramaciones de fechas y maniobras que parecen revelar un entramado que busca la impunidad y la negación del femicidio de Lucía, que tenía 16 años. Ocurrió durante una audiencia en el que uno de los acusados pide salidas transitorias. El trasfondo de idas y venidas fue descripto por el abogado: “Lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad”.
Por Claudia Acuña
Hay que explicar lo inexplicable. Desde que el 8 de octubre de este año la Cámara de Casación modificó el segundo fallo por el crimen de Lucía Pérez para negar su femicidio se desató una catarata de maniobras –de alguna manera hay que llamarlas– para intentar liberar a sus femicidas.
El fallo de Casación confirmó la culpabilidad de Juan Pablo Offidani y Matías Farías y los condenó por los delitos de violación agravada por el uso de estupefacientes y por tratarse de una menor de edad, pero no por su crimen: Lucía simplemente se murió. Esta negación del femicidio tiene como consecuencia un disparate jurídico: por un lado, la familia apeló está decisión; pero al mismo tiempo esta apelación no puede avanzar hasta que no se determine el monto de la condena que le correspondería a Farías por esta nueva tipificación. Si es complicado de comprender, imagínense lo que significa para esta familia soportar lo que la obliga a padecer el Poder Judicial. A saber:
- Para poder determinar el monto de la pena que le correspondería a Farías –que en el segundo fallo y luego del juicio anulado había sido condenado por femicidio y por lo tanto a prisión perpetua– podría corresponderle entonces entre 8 y 20 años de prisión. Para establecer exactamente cuánto, de acuerdo a la evaluación de atenuantes y agravantes, se inventó un tribunal compuesto por tres jueces de diferentes juzgados. Serán los responsables de la audiencia de Cesura que, según dictaminó luego de una audiencia donde acordó con las partes –querella y defensa– cómo sería el procedimiento, se realizará el 29 de abril de 2026 y durante tres días.

- Imagen de la audiencia. A la izquierda, el abogado Juan Pablo Gallego. Arriba, la foto principal, la movilización que acompañó a la familia.
- Unos días después la familia recibió una notificación que le comunicaba que esa audiencia se adelantaba a septiembre. Como su abogado, Juan Pablo Gallego, no estaba ni enterado de esta anticipación –y además se encontraba en España para la fecha pautada– se presentó un escrito denunciado esta irregularidad y solicitando se mantenga lo debidamente acordado: 29 de abril de 2026. Así será.
- Un mes después hubo otra novedad: el nuevo fiscal –cuyo rol se supone que es acusatorio– pidió el cese de la prisión de Farías, aun cuando las instancias de apelación y de establecimiento del nuevo monto de pena estaban pendientes de resolución.
- Unos días después llegó el turno de Offidani: solicitó salidas transitorias. La audiencia que se realizó este miércoles en los tribunales de Mar del Plata fue para decidir si las otorgaban o no.
En esa audiencia el doctor Gallego sintetizó lo que todo este proceder judicial despierta como duda “¿por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles? ¿Hay algo más detrás de esta causa que permite forzar tanto los procedimientos judiciales? Si nosotros, como parte querellante, no renunciamos a que se le aplique a ambos la figura de femicidio y eso está todavía en trámite, ¿qué se busca con esto? ¿Qué se fuguen antes de que se resuelva la cuestión central?”
Como respuesta la doctora Romina Merino, abogada defensora de Offidani, propuso: “Miremos para adelante”.
El doctor Gallego replicó:
“Nosotros no vamos a dejar de mirar lo que pasó porque lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad y eso implica una doble responsabilidad del Estado: por tratarse de una menor y por estar frente a una banda que vendía drogas en la puerta de un colegio, delito por el que cumplen una condena ratificada”.
El juez de garantías que debe evaluar el pedido de Offidani tiene ahora cinco días para determinar si cumple o no con los procedimientos necesarios para obtener los beneficios de la libertad transitoria.
En tanto la familia de Lucía sigue esperando justicia.

Matías, el hermano de Lucía y sus padres Guillermo y Marta.
#NiUnaMás
Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.
Por María del Carmen Varela
Foto: Lina Etchesuri

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