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Hostel Abasto
Tango, turismo y movimientos sociales
anticopyrightLa historia es protagonizada por un hotel, al que llaman hostel, ubicado en un barrio de tango, que recibe a turistas extranjeros pero es no lucrativo, y está volcado a apoyar a movimientos sociales argentinos, a partir de una experiencia ideada por argentinos exiliados en Roma, con ritmo de reggae y murga. No se trata de una película de autor con imaginación inflamable, sino de una crónica de estos tiempos.

El Hostal Abasto, como su nombre lo indica, está en el centro de ese barrio porteño, en Agüero y Corrientes, y si bien es uno de los tantos que se crearon tras la crisis para recibir a jóvenes turistas gasoleros, es el único con un perfil social, organizado en cooperativa y con un origen inesperado en una ciudad que ha parido tantas cosas: Roma. Pablo Marrone, cofundador y administrador junto a Ignacio López y Carlos Senin del Hostal Abasto, cuenta: "Me fui a Italia en el 2000. Allá esperaba mi tío, exiliado político. Como él hay muchos en Roma y también en España y Alemania. Entre los que están en Roma hay un muchacho llamado Alfredo que también se tuvo que ir del país en los 70. Alfredo tiene una banda reggae, y comenzó a organizar recitales a beneficio para Argentina".

Con la incertidumbre de la crisis a finales de 2001 y durante todo 2002, los argentinos en Italia sintieron la necesidad de juntarse y de hacer algo para ayudar. Los recitales se transformaron de a poco en lugar de encuentro y espacio solidario en donde se podía donar ropa que luego iba en containers desde Roma hasta Génova y de allí hasta el Puerto de Buenos Aires. Las organizaciones que recibían y reciben aun hoy las donaciones son el Servicio de la Paz y la Justicia (SERPAJ) que preside Adolfo Pérez Esquivel y el Programa de Alfabetización, Educación de Base y Trabajo (PaeByT).

Alfredo -el líder de la banda reggae- recibió la ayuda de Pablo y de una chica de La Murga Los Verdes de Montserrat para ajustar esos recitales. De forma voluntaria, volantearon por Roma, consiguieron el mailing del encargado de prensa de la Embajada Argentina en Italia y al poco tiempo, con la murga como principal atracción, las fiestas que se realizaban en fábricas ocupadas o centros sociales, pasaron de 40 a 800 personas.

Muchos hijos de desaparecidos e hijos de exiliados comenzaron a acercarse y proponer obras de teatro, relatos sobre la dictadura y todo empezó a crecer. Lo que antes era un recital se transformó en "el" encuentro argentino de Italia en donde además se puede disfrutar de un asado, empanadas y canciones argentinas.

En 2003 decidieron formalizar su personería jurídica y crearon una especie de paso anterior a una ONG: El nombre es Progetto Sur. Cooperazione Italia-Argentina, definida como una ONLUS que se presenta como una "Organización No Lucrativa de Utilidad Social cuyo objetivo es luchar contra cualquier forma de pobreza y exclusión; contribuyendo al crecimiento comunitario apoyando y sosteniendo iniciativas de organizaciones locales argentinas".

A medida que Progetto Sur crecía, iba sumando proyectos de cooperación concretos como por ejemplo con la Agrupación Mapuche 11 de Octubre con la que se conectaron en Roma cuando el grupo fue con Pérez Esquivel a una reunión con Benetton, en pleno conflicto por las tierras patagónicas.

"Hubo amistad enseguida. De hecho hicimos una fiesta y les dimos la plata a ellos porque estaban armando un Centro Cultural en Esquel", cuenta Pablo. Agrega que les compraron un vehículo para que pudieran circular por las distintas comunidades muchas veces aisladas. ¿Con cuántas fiestas italianas se compra una camioneta? "Una o dos", contestan los chicos.

Surgió la natural necesidad de monitorear esos proyectos desde más cerca y así los tres amigos se convirtieron en representantes de Progetto Sur en el país. Desembarcaron en el Abasto en donde Carlos, compositor de tango y gran conocedor de la movida cultural under del barrio podría oficiar de guía para los ávidos turistas que llegaran al Hostal: "Los chicos que vienen no saben que en ese lugar donde la entrada sale 300 pesos, no está el mejor músico y que en un lugar clandestino, un sótano en donde hay que cuidarse para que no te vea la policía, se escucha lo mejor", revela Carlos.

Entre los tres revocaron, lijaron, pintaron y repintaron todo el lugar que finalmente convirtieron en un lugar cálido y agradable: stencils en las paredes, sillons cómodos, una computadora equipada para navegar en Internet, una enorme terraza, son parte del paisaje que ofrece el Hostal. La particularidad es que las ganancias van a la Cooperativa y el excedente hacia Progetto Sur que en Argentina está en plena búsqueda de organizaciones a las cuales acercarse.

"Existen grande diferencias entre Europa y Argentina: por ejemplo acá es mucho más difícil desarrollar un proyecto así. Y es por eso que decidimos resolver primero la pata comercial que sería el Hostal (aunque orientado a un turismo social y responsable) y el excedente volcarlo al Progetto Sur", explica Ignacio.

El proyecto ha colaborado ya no sólo con pueblos originarios sino con varios organismos de derechos humanos, y con una de las giras por italia de los obreros de Zanón, de Neuquén.


El cubano, el sueco y el show

En un año de vida, además de hospedar a varias comunidades de distintos pueblos originarios, empezó a crecer el anecdotario sobre lo que podría llamarse intercambio cultural: "Vino el vicepresidente de la Televisión Cubana y estuvo sentado acá mirando películas al lado de un sueco. Y tiraba cosas como 'Qué malas son estas publicidades que te interrumpen la película para venderte cosas tan caras que nunca podrás comprar'. El sueco -que era un pibe- abría los ojos grandes, como que le estaban revelando algunas cosas, lo estaban poniendo a pensar", cuenta Ignacio.

Y el Hostal Abasto aspira justamente, como sigue ocurriendo con las fiestas en Roma, a convertirse en un espacio de pensamiento, reflexión, discusión entre las muy diversas personalidades que se hospedan allí. Al mismo tiempo tienen el proyecto de señalar aquellos eventos culturales ocultos y no comerciales y, por qué no, celebrar en el Hostal mismo los recitales que cada vez tienen más restricciones.

Ignacio es chef y organiza periódicas cenas. Pablo, diseñador multimedia, se encarga de la página web (www.progettosuronlus.org) donde se exhiben como fondo fotos de varios eternos: Carlos Gardel, Aníbal Troilo y el joven Diego Maradona, entre otros. Allí también se anunciaron los actos en Italia y en la Argentina a 30 años del golpe militar y se informa sobre cada evento que quita al turismo de su típico y desodorizado ambiente de reality show con tarjeta de crédito, para intentar ponerlo en contacto con un país y una sociedad.


publicada 23/04/2006
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