Sonia tiene 22 años. Es una de las sobrevivientes de Cromañón, fue considerada muerta, pasó semanas reponiéndose del veneno negro que había inhalado, y ahora se decidió a escribirle a la jueza que ordenó pericias psiquiátricas a familiares de las víctimas para saber si están realizando un duelo "normal" o "patológico". La carta explica de qué modo entender semejantes palabras.
Telenovela
Julio López, Cromañón, los hombres y mujeres juzgados por manifestar frente a la Legislatura porteña. Los temas de esta semana evocan los desafíos actuales sobre problemas que todavía esperan ser mirados de frente. El caso del testigo de la causa Etchecoltz, desaparecido hace ya un mes, es analizado en esta conversación con María Casariego, psicoanalista, impulsora de la causa contra Martínez de Hoz por la desaparición de su padre. Treinta años después del secuestro, María advierte: "habría que resignificar la palabra desaparecidos y hablar de asesinatos", porque es la única manera de quitar esa perversa ambigüedad que paraliza y confunde, tal cual pretendió Videla cuando inauguró el término. También advierte que en este caso "el gobierno no es la víctima" sino el responsable no solo de lo que no hizo, sino de las respuestas que siguen sin aparecer. Por su parte, el Colectivo Situaciones plantea una serie de preguntas que intentan romper los esquematismos para pensar lo que López simboliza. De un símbolo también nos habla Sonia, una sobreviviente de Cromañón de 22 años, en esta carta que le escribe a la jueza que ordenó pericias psiquiátricas a tres padres de chicos muertos en esa masacre para determinar si su duelo es "normal" o "patológico". En tanto, el fiscal de la causa que juzga a los hombres y mujeres que manifestaron frente a la Legislatura porteña reveló -al fin- por qué estuvieron 14 meses privados de su libertad. Todos temas que, una vez más, nos permiten elegir: mirar la telenovela o leer la realidad.
La jueza de instrucción Silvia López Crespo ordenó realizar pericias psiquiátricas a tres padres de víctimas de Cromañón, para determinar si están realizando un duelo "normal" o "patológico" tras la muerte de sus hijos, tras un pedido de la jueza María Angélica Crotto, a cargo de la causa Cromañón. El solo hecho de que el poder judicial, con su reconocida perspicacia, intente determinar qué es normal o patológico en la sociedad, resulta lo suficientemente inquietante como para que Sonia Cancinos, 22 años, sobrevivente de Cromañón, se sintiera en la obligación de explicarle a la jueza su visión sobre estos asuntos. Sonia es estudiante de Diseño Gráfico (UBA) y de la Cátedra Autónoma de Comunicación Social. Su carta lleva como título "Todos somos Righi, Bonomini y Fernández" en alusión a los tres padres sometidos a las pericias. El hecho se produjo cuando la jueza Crotto denunció haber sido amenazada por esos padres. Esa jueza ha tenido pedidos de recusación por parte de diversos grupos de familiares, por "enemistad manifiesta, pérdida de equilibrio de espíritu, ecuanimidad e imparcialidad". En medio de tales pantanos, las palabras de Sonia son tal vez una invitación a no sumergirse en la patología disfrazada de normalidad. Este es el texto completo.
Todos somos, RIGHI, BONOMINI Y FERNANDEZ.]
Señora Jueza,
háganos un test a los 3000 sobrevivientes, a las 194 familias y amigos de los chicos muertos en Cromañón y sólo así se dará cuenta que las víctimas somos nosotros,que nada en nuestra circunstancia puede ser normal, porque a quienes les mataron a los hijos de un modo terrible, fue a nosotros, los que pasamos por el infierno y sobrevivimos fuimos nosotros, los que estamos bajo medicación para soportar el dolor somos nosotros, los que no sabemos como convivir ante cada lugar vacío en nuestras casa somos nosotros, los padres que se están muriendo en ésta
lucha de Justicia son nuestros, los que soportamos todos los golpes, los que seguimos esperando el llamado a declarar de los asesinos que cometieron las acciones de negligencia y corrupción para que Cromañón existiera, los que luchamos día a día para levantarnos, los sometidos a la violencia constante y la indiferencia hacia nuestros derechos, somos también nosotros.
Por todos estos motivos y miles más es que ni usted ni ningún perito siquiátrico es quien puede someter a evaluación nuestro duelo, para saber si es normal o patológico ¿Sabe porqué?
Porque gracias a que nosotros somos los que tenemos que luchar contra la ineficacia de los jueces, contra la red enorme de corrupción que existió y existe hoy día alrededor de Cromañón, gracias a que nosotros tuvimos que salir a la calle desde hace 21 meses si cesar reclamando justicia, gracias a que siguen ocurriendo pequeños Cromañones por todos lados, en las
escuelas, en las fábricas, en los hogares de ancianos en un parque en todo un país. Gracias a que los sobrevivientes no reciben la atención adecuada, gracias a que ni siquera hay una lista real de fallecidos, gracias a que todavía personajes siniestros como Chabán se ensañan en culpabilizar a
las víctimas y gracias a tantas otras injusticias hacia nosotros, Señora Jueza, es que nuestro duelo no puede ser juzgado, porque al día de hoy todavía no pudimos hacerlo.
No pudimos siquiera velar en paz a nuestros hijos, a nuestros hermanos, amigos, nietos y familiares. No pudimos llorarlos. No pudimos detenernos en el dolor, no pudimos confiar en la justicia, no pudimos y no podemos bajar los brazos porque 194 chicos hacen que sigamos de pie y con los brazos en alto exigiendo justicia. Por eso, Señora Jueza, el día en que sepamos que
la muerte totalmente injusta y evitable de todos nuestros chicos, no haya sido en vano y que todos los responsables vayan presos y paguen por esta masacre, entonces sí, Señora Jueza, podremos tener un duelo normal.
Sonia
publicada 25/10/2006
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