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Estamos de fiesta

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Sursystem, Muzika de la Calle. Un colectivo de disc jockeys se propuso organizar bailes a precios económicos con música buena y divertida. Y lo logró. La invitación incluye la posibilidad de escuchar los sonidos de una nueva propuesta, basada en la mezcla y la fusión.

Estamos de fiestaSi te deprimen esas fiestas de la facultad donde sólo suenan Viglietti, Gieco y la Bersuit; si no te da para pagarte la entrada del boliche, o si la pagás y una vez adentro, sólo podés tomar agua de la canilla del baño, es imprescindible que leas esta nota.
Al grano: se trata de una alternativa económica para bailar y conocer una nueva propuesta musical que fusiona cumbia, dancehall, hip-hop, rock mestizo y reggaeton. El nombre: Sursystem, Muzika de la Calle. Fecha de nacimiento: agosto de 2005. Objetivo: llenar un vacío. “Teníamos ganas de compartir, de generar un espacio de encuentro”, explica Manupa, uno de los seis integrantes de este colectivo de disc jockeys que organizan fiestas abiertas para todo el mundo, baratas y divertidas, y que también se dedican a llevar sus propuestas a todas las organizaciones sociales que los inviten. Son, según se definen, “un grupo de afinidad”.
 
Lecciones de Hip Hop
El nombre surgió a partir del contacto con un grupo colombiano de diseñadores gráficos que hacen intervención callejera y una revista que tiene el mismo título. Aunque Sursystem deriva, en realidad, del término “soundsystem”. Literalmente: sistema de sonido. Para ilustrarnos en su verdadero significado, Manupa explica: “Esta palabra tiene que ver con una movida de fiestas populares que surgieron en Jamaica en la década del 70, en donde los disc jockeys sacaban su sistema de sonido a la calle y armaban fiestas en los barrios. Les servían para promocionarse ellos y también a los cantantes, que muchas veces improvisaban sobre discos instrumentales. De alguna forma, eso se trasladó a Nueva York y dio origen a lo que hoy conocemos como rap y como hip hop”.
La historia cuenta que el Hip Hop no es apenas una música sino un movimiento cultural originado a principios de 1970 en Nueva York, específicamente en el Bronx, barrio en el que se hablan 77 lenguas diferentes. Según la Wikipedia, la concepción clásica de este movimiento se centra en la existencia de cuatro aspectos de la cultura: “El mc (o maestro de ceremonia), el dj (el que pasa los discos pinchándolos o haciendo scratch, entre otras técnicas), el b-Boy (que hace breakdance), y el grafitero”.
Una idea que se dispara en las expresiones más comerciales de este estilo es la de ese rapero con cadenas de oro, auto importado y conductas mafiosas y machistas. ¿Qué hay de cierto en ese estereotipo? Nash –otro de los integrantes de Sursystem– nos desasna: “Como en muchas manifestaciones surgidas de los pueblos, la institucionalización fija la caricatura. En mtv te machacan todo el tiempo con hip-hop de este tipo, pero casi no se difunden las otras experiencias”. Un ejemplo: la Red Activista de Hip Hop en Chile organiza talleres de educación popular en los barrios pobres y usa, con éxito, esa música como herramienta de comunicación. La Teja Pride de Uruguay y We Newen, grupo de hip hop mapuche, son otros ejemplos.
 
Diversidad o engendro
Sursystem, como ya se ha dicho, transita varios estilos musicales. Sus performances consisten en una puesta audiovisual: mientras los dj hacen lo suyo, otro de los integrantes dispara imágenes a una pantalla ubicada detrás del escenario.
Además de los encuentros para bailar, el colectivo sostiene un espacio radial en am 530, La Voz de las Madres, dentro del programa Tomalo con calma, todos los viernes a partir de las 22. Allí comparten la música que escuchan, que suele ser bastante extraña, al menos para los oídos poco acostumbrados a la mezcla. Algunos ejemplos: música electrónica hecha en Londres pero por hijos de paquistaníes; cumbia colombiana de los 60 hecha por bandas actuales que le inyectan hip-hop. Nash nombra una banda como ejemplo: El Gran Silencio. Es de Monterrey, México. Mezcla Tex-Mex con cumbia norteña mexicana, que a la vez está influida por la cumbia colombiana y la música mariachi. Todo esto acompañado por voces que pasan del canto más lírico al rapeo más rabioso. “Sin dudas –concluye Manupa– son procesos de mestizaje relacionados con las corrientes migratorias.” Lo cierto es que aquí y ahora, en ambientes culturales diversos, desde el pop y la electrónica e incluso desde el punk más cuadrado, avanza esta búsqueda por encontrar estilos mestizos, alegres, bailables y nuevos, no porque sean recientes sino porque empiezan a ser explorados por las nuevas generaciones. Y como hay miradas nuevas mirando, lo que se ve es otra cosa.
 
“Al rock le falta la inquietud”
Los Sursystem vienen de ámbitos militantes: Nash trabaja hace diez años en la Asociación Madres de Plaza de Mayo y Manupa formó parte de lo que fue el surgimiento de Indymedia Argentina.
Pregunta: ¿Qué dicen ellos del rock, que fue la banda de sonido de una época de rebeldía?
Respuesta: “Hay un agotamiento de la fórmula del rock. Lo último interesante que dio fue el punk de The Clash y de eso ya pasaron 30 años”.
 
No al bajón
La mayoría de las veces, cuenta Manupa, “vas a una fiesta de alguna organización, en alguna facultad, y la música que pasan es triste, es un bajón”. Como una forma de sanar esa pena crearon, justamente, su propio remedio. Nash abunda: “Las propuestas más interesantes son muy marginales. Por ejemplo, peñas de música colombiana o peruana que organizan las distintas comunidades que viven en Buenos Aires, pero suelen ser bastante cerradas”. Con optimismo, notan que ahora ya hay espacios similares a Sursystem. “Lo cual es grandioso porque ya tenemos lugares para ir a bailar sin laburar”, dicen. Mencionan, como ejemplo, el espacio Zizek, un lugar en donde se puede escuchar fusiones interesantes. “Si bien está buenísimo y a nosotros no nos interesa hacer nada en contra de eso porque nos gusta, Sursystem es otra cosa: apostamos a la autogestión. Y eso no quiere decir que no le demos mucha bola a la propuesta estética. De hecho estamos muy pendientes del tema. Tenemos dos buenos diseñadores en el grupo que se encargan de que los volantes salgan lindos”, aclara Manupa.
¿Cómo buscan los lugares para armar la fiesta? No excluyen los boliches, pero tratan de salirse de ese circuito cada vez que pueden, porque el objetivo es tener una entrada barata y una barra con precios económicos. “Son cosas que te predisponen de otra manera para ir a una fiesta, porque sabés que no va a haber maltrato en la puerta, sabés que no va a haber discriminación ni tampoco problemas. Hemos organizado fiestas de mil personas y nunca pasó algo violento”, cuenta Nash.
 
Un espacio a construir
A la hora de armar la lista de temas con que hilvanan cada fiesta, el grupo pone en juego varios criterios. Para Nash, lo principal es pasar bandas con las que él se identifica no sólo en los ritmos que fusionan, sino en cuanto al lenguaje que emplean y las cosas que dicen. Nombra tres que cumplen sus requisitos: La Pegatina, Che Sudaka y La Kinky Beat. La opción de Manupa: elige la música más alegre, más bailable que encuentre. Su motor es ése: hacer bailar. Dos ejemplos: Totó Lamomposina y Martina Camargo.
En cuanto a la forma de hacer de los Sursystem, no hay mucho método. Organizan al menos dos fiestas al mes. Lo que cobran de entrada va para un fondo común que usan para comprar equipos de sonido que, a la vez, ponen al servicio de agrupaciones sociales. Ya realizaron su presentación para distintas causas: a beneficio del Programa de Alfabetización cubano “Yo sí Puedo”, del Cine Libre Parque Abierto; en apoyo del esclarecimiento del asesinato de Eduardo Chasqui Córdoba, un caso de gatillo fácil (para informarse visitar www.chasqui.org) y para colaborar con la Federación Libertaria o el Centro Cultural El Cordobazo de San Telmo, entre muchas otras.
Y a ese ritmo, comprometido con la fiesta y con su conciencia, divierten y se divierten.

Artes

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro

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La revista Llegás lanza la 8ª edición de su tradicional encuentro artístico, que incluye 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas. Del 31 de agosto al 12 de septiembre habrá espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. El festival llega con una victoria bajo el brazo: este jueves el Senado rechazó el decreto 345/25 que pretendía desguazar el Instituto Nacional del Teatro.

Por María del Carmen Varela.

«La lucha continúa», vitorearon este jueves desde la escena teatral, una vez derogado el decreto 345/25 impulsado por el gobierno nacional para vaciar el Instituto Nacional del Teatro (INT).

En ese plan colectivo de continuar la resistencia, la revista Llegás, que ya lleva más de dos décadas visibilizando e impulsando la escena local, organiza la 8ª edición de su Festival de teatro, que en esta ocasión tendrá 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas, en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Del 31 de agosto al 12 de septiembre, más de 250 artistas escénicos se encontrarán con el público para compartir espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia.

El encuentro de apertura se llevará a cabo en Factoría Club Social el domingo 31 de agosto a las 18. Una hora antes arrancarán las primeras dos obras que inauguran el festival: Evitácora, con dramaturgia de Ana Alvarado, la interpretación de Carolina Tejeda y Leonardo Volpedo y la dirección de Caro Ruy y Javier Swedsky, así como Las Cautivas, en el Teatro Metropolitan, de Mariano Tenconi Blanco, con Lorena Vega y Laura Paredes. La fiesta de cierre será en el Circuito Cultural JJ el viernes 12 de septiembre a las 20. En esta oportunidad se convocó a elencos y salas de teatro independiente, oficial y comercial.

Esta comunión artística impulsada por Llegás se da en un contexto de preocupación por el avance del gobierno nacional contra todo el ámbito de la cultura. La derogación del decreto 345/25 es un bálsamo para la escena teatral, porque sin el funcionamiento natural del INT corren serio riesgo la permanencia de muchas salas de teatro independiente en todo el país. Luego de su tratamiento en Diputados, el Senado rechazó el decreto por amplia mayoría: 57 rechazos, 13 votos afirmativos y una abstención.

“Realizar un festival es continuar con el aporte a la producción de eventos culturales desde diversos puntos de vista, ya que todos los hacedores de Llegás pertenecemos a diferentes disciplinas artísticas. A lo largo de nuestros 21 años mantenemos la gratuidad de nuestro medio de comunicación, una señal de identidad del festival que mantiene el espíritu de nuestra revista y fomenta el intercambio con las compañías teatrales”, cuenta Ricardo Tamburrano, director de la revista y quien junto a la bailarina y coreógrafa Melina Seldes organizan Llegás.

Más información y compra de entradas: www.festival-llegas.com.ar

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Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

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A 44 años del atentado en plena dictadura contra el Teatro El Picadero, ayer se juntaron en su puerta unas 200 personas para recordar ese triste episodio, pero también para recuperar el espíritu de la comunidad artística de entonces que no se dejó vencer por el desaliento. En defensa del Instituto Nacional del Teatro se organizó una lectura performática a cargo de reconocidas actrices de la escena independiente. El final fue a puro tambor con Talleres Batuka. Horas más tarde, la Cámara de Diputados dio media sanción a la derogación del Decreto 345 que desfinancia al Instituto Nacional del Teatro, entre otros organismos de la Cultura.

Por María del Carmen Varela

Fotos Lina Etchesuri para lavaca

Homenaje a la resistencia cultural de Teatro Abierto. En plena dictadura señaló una esperanza.

Esto puede leerse en la placa ubicada en la puerta del Picadero, en el mítico pasaje Discépolo, inaugurado en julio de 1980, un año antes del incendio intencional que lo dejara arrasado y solo quedara en pie parte de la fachada y una grada de cemento. “Esa madrugada del 6 de agosto prendieron fuego el teatro hasta los cimientos. Había empezado Teatro Abierto de esa manera, con fuego. No lo apagaron nunca más. El teatro que quemaron goza de buena salud, está acá”, dijo la actriz Antonia De Michelis, quien junto a la dramaturga Ana Schimelman ofició de presentadoras.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

La primera lectura estuvo a cargo de Mersi Sevares, Gradiva Rondano y Pilar Pacheco. “Tres compañeras —contó Ana Schimelman— que son parte de ENTRÁ (Encuentro Nacional de Teatro en Resistencia Activa) un grupo que hace dos meses se empezó a juntar los domingos a la tarde, a la hora de la siesta, ante la angustia de cosas que están pasando, decidimos responder así, juntándonos, mirándonos a las caras, no mirando más pantallas”. Escuchamos en estas jóvenes voces “Decir sí” —una de las 21 obras que participó de Teatro Abierto —de la emblemática dramaturga Griselda Gambaro. Una vez terminada la primera lectura de la tarde, Ana invitó a lxs presentes a concurrir a la audiencia abierta que se realizará en el Congreso de la Nación el próximo viernes 8 a las 16. “Van a exponer un montón de artistas referentes de la cultura. Hay que estar ahí”.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Las actrices Andrea Nussembaum, María Inés Sancerni y el actor Mariano Sayavedra, parte del elenco de la obra “Civilización”, con dramaturgia de Mariano Saba y dirección de Lorena Vega, interpretaron una escena de la obra, que transcurre en 1792 mientras arde el teatro de la Ranchería.

Elisa Carricajo y Laura Paredes, dos de las cuatro integrantes del colectivo teatral Piel de Lava, fueron las siguientes. Ambas sumaron un fragmento de su obra “Parlamento”. Para finalizar Lorena Vega y Valeria Lois interpretaron “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Con dramaturgia actual y de los años ´80, el encuentro reunió a varias generaciones que pusieron en práctica el ejercicio de la memoria, abrazaron al teatro y bailaron al ritmo de los tambores de Talleres Batuka. “Acá está Bety, la jubilada patotera. Si ella está defendiendo sus derechos en la calle, cómo no vamos a estar nosotrxs”, dijo la directora de Batuka señalando a Beatriz Blanco, la jubilada de 81 años que cayó de nuca al ser gaseada y empujada por un policía durante la marcha de jubiladxs en marzo de este año y a quien la ministra Bullrich acusó de “señora patotera”.

Todxs la aplaudieron y Bety se emocionó.

El pasaje Santos Discépolo fue puro festejo.

Por la lucha, por el teatro, por estar juntxs.

Continuará.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

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La vida de dos mujeres en la Isla de la Paternal, entre la memoria y la lucha: una obra imperdible

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Una obra única que recorre el barrio de Paternal a través de postas de memoria, de lucha y en actual riesgo: del Albergue Warnes que soñó Eva Perón, quedó inconcluso y luego se utilizó como centro clandestino de detención; al Siluetazo de los 80´, los restoranes notables, los murales de Maradona y el orfanato Garrigós, del cual las protagonistas son parte. Vanesa Weinberg y Laura Nevole nos llevan de la mano por un mapa que nos hace ver el territorio cotidiano en perspectiva y con arte. Una obra que integra la programación de Paraíso Club.

María del Carmen Varela

Las vías del tren San Martín, la avenida Warnes y las bodegas, el Instituto Garrigós y el cementerio de La Chacarita delimitan una pequeña geografía urbana conocida como La Isla de la Paternal. En este lugar de casas bajas, fábricas activas, otras cerradas o devenidas en sitios culturales sucede un hecho teatral que integra a Casa Gómez —espacio dedicado al arte—con las calles del barrio en una pintoresca caminata: Atlas de un mundo imaginado, obra integrante de la programación de Paraíso Club, que ofrece un estreno cada mes.

Sus protagonistas son Ana y Emilia (Vanesa Weinberg y Laura Nevole) y sus versiones con menos edad son interpretadas por Camila Blander y Valentina Werenkraut. Las hermanas crecieron en este rincón de la ciudad; Ana permaneció allí y Emilia salió al mundo con entusiasmo por conocer otras islas más lejanas. Cuenta el programa de mano que ambas “siempre se sintieron atraídas por esos puntos desperdigados por los mapas, que no se sabe si son manchas o islas”.

La historia

A fines de los ´90, Emilia partió de esta isla sin agua alrededor para conocer otras islas: algunas paradisíacas y calurosas, otras frías y remotas. En su intercambio epistolar, iremos conociendo las aventuras de Emilia en tierras no tan firmes…

Ana responde con las anécdotas de su cotidiano y el relato involucra mucho más que la narrativa puramente barrial.  Se entrecruzan la propia historia, la del barrio, la del país. En la esquina de Baunes y Paz Soldán se encuentra su “barco”, anclado en plena isla, la casa familiar donde se criaron, en la que cada hermana tomó su decisión. Una, la de quedarse, otra la de marcharse: “Quien vive en una isla desea irse y también tiene miedo de salir”.

A dos cuadras de la casa, vemos el predio donde estaba el Albergue Warnes, un edificio de diez pisos que nunca terminó de construirse, para el que Eva Perón había soñado un destino de hospítal de niñxs y cuya enorme estructura inconclusa fue hogar de cientos de familias durante décadas, hasta su demolición en marzo de 1991. Quien escribe, creció en La Isla de La Paternal y vio caer la mole de cemento durante la implosión para la que se utilizó media tonelada de explosivos. Una enorme nube de polvo hizo que el aire se volviera irrespirable por un tiempo considerable para las miles de personas que contemplábamos el monumental estallido.

Emilia recuerda que el Warnes había sido utilizado como lugar de detención y tortura y menciona el Siluetazo, la acción artística iniciada en septiembre de 1983, poco tiempo antes de que finalizara la dictadura y Raúl Alfonsín asumiera la presidencia, que consistía en pintar siluetas de tamaño natural para visibilizar los cuerpos ausentes. El Albergue Warnes formó parte de esa intervención artística exhibida en su fachada. La caminata se detiene en la placita que parece una mini-isla de tamaño irregular, sobre la avenida Warnes frente a las bodegas. La placita a la que mi madre me llevaba casi a diario durante mi infancia, sin sospechar del horror que sucedía a pocos metros.

El siguiente lugar donde recala el grupo de caminantes en una tarde de sábado soleado es el Instituto Crescencia Boado de Garrigós, en Paz Soldán al 5200, que alojaba a niñas huérfanas o con situaciones familiares problemáticas. Las hermanas Ana y Emilia recuerdan a una interna de la que se habían hecho amigas a través de las rejas. “El Garrigós”, como se lo llama en el barrio, fue mucho más que un asilo para niñas. Para muchas, fue su refugio, su hogar. En una nota periodística del portal ANRed —impresa y exhibida en Casa Gómez en el marco de esta obra— las hermanas Sosa, Mónica y Aída, cuentan el rol que el “Garri” tuvo en sus vidas. Vivían con su madre y hermanos en situación de calle hasta que alguien les pasó la información del Consejo de Minoridad y de allí fueron trasladas hasta La Paternal.  Aída: “Pasar de la calle a un lugar limpio, abrigado, con comida todos  los días era impensable. Por un lado, el dolor de haber sido separadas de nuestra madre, pero al mismo tiempo la felicidad de estar en un lugar donde nos sentimos protegidas desde el primer momento”. Mónica afirma: “Somos hijas del Estado” .

De ser un instituto de minoridad, el Garrigós pasó a ser un espacio de promoción de derechos para las infancias dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de Argentina (SENAF), pero en marzo de este año comenzó su desmantelamiento. Hubo trabajadorxs despedidxs y se sospecha que, dado el resurgimiento inmobiliario del barrio, el predio podría ser vendido al mejor postor.

El grupo continúa la caminata por un espacio libre de edificios. Pasa por la Asociación Vecinal Círculo La Paternal, donde Ana toma clases de salsa.

En la esquina de Bielsa (ex Morlote) y Paz Soldán está la farmacia donde trabajaba Ana. Las persianas bajas y los estantes despojados dan cuenta de que ahí ya no se venden remedios ni se toma la presión. Ana cuenta que post 2001 el local dejó de abrir, ya que la crisis económica provocó que varios locales de la zona se vieran obligados a cerrar sus puertas.

La Paternal, en especial La Isla, se convirtió en refugio de artistas, con una movida cultural y gastronómica creciente. Dejó de ser una zona barrial gris, barata y mal iluminada y desde hace unos años cotiza en alza en el mercado de compra-venta de inmuebles. Hay más color en el barrio, las paredes lucen murales con el rostro de Diego, siempre vistiendo la camiseta roja del Club Argentinos Juniors . Hay locales que mutaron, una pequeña fábrica ahora es cervecería, la carnicería se transformó en  el restaurante de pastas Tita la Vedette, y la que era la casa que alquilaba la familia de mi compañera de escuela primaria Nancy allá por los ´80, ahora es la renovada y coqueta Casa Gómez, desde donde parte la caminata y a donde volveremos después de escuchar los relatos de Ana y Emilia. 

Allí veremos cuatro edificios dibujados en tinta celeste, enmarcados y colgados sobre la pared. El Garrigós, la farmacia, el albergue Warnes y el MN Santa Inés, una antigua panadería que cerró al morir su dueño y que una década más tarde fuera alquilada y reacondicionada por la cheff Jazmín Marturet. El ahora restaurante fue reciente ganador de una estrella Michelín y agota las reservas cada fin de semana.

Lxs caminantes volvemos al lugar del que partimos y las hermanas Ana y Emilia nos dicen adiós.

Y así, quienes durante una hora caminamos juntxs, nos dispersamos, abadonamos La Isla y partimos hacia otras tierras, otros puntos geográficos donde también, como Ana y Emilia, tengamos la posibilidad de reconstruir nuestros propios mapas de vida.

Atlas de un mundo imaginado

Sábados 9 y 16 de agosto, domingos 10 y 17 de agosto. Domingo 14 de septiembre y sábado 20 de septiembre

Casa Gómez, Yeruá 4962, CABA.

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