Nota
La revolución de la lechuga
No está claro si la escena de cientos de personas repartiendo verduras para otras miles a metros de la Casa Rosada representa el fin de algo (quizá de un modelo de hambre, ajuste y represión) o el comienzo de otro paradigma que ya está emergiendo, del que la Unión de Trabajadores de la Tierra se erige como protagonista. En la Plaza de Mayo el comentario era unánime: la ridiculez a la que quedó expuesta la Policía de la Ciudad hace semana y media, cuando secuestró mercadería y reprimió a la organización cuando intentaba hacer un verdurazo, solo hizo aumentar la convocatoria al de ayer. Y darle sentido: “¿Cuál es la forma de combatir el hambre?” preguntaba la UTT, y daba a elegir entre una cachiporra policial y una lechuga. La respuesta quedó sellada con una Plaza colmada, que gritó: “Lechuga sí, palos no”.
De pronto, el centro porteño se vio invadido por un extraño olor: el antiguo aroma a verdura fresca. Ocurrió cuando la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) apenas desembarcó con cantidad de cajones de verduras repletos de lechugas, berenjenas, tomates, morrones, pepinos y otras especies desconocidas para muchos porteños, que se habían acercado a recibir la mercadería de manos de sus productores.
La caravana – que incluyó a decenas de organizaciones sociales y políticas- entró por Avenida de Mayo, comandada por un tractor que provenía de El Pato, Berazategui, donde la UTT tiene una de sus sedes productivas. Portaba una berenjena gigante, símbolo de la represión en Constitución. De esa forma, la UTT politizó los gases y los palos que recibió el viernes 15 de febrero, y redobló la apuesta.
“Ante el hambre, nosotros elegimos la lechuga. Ante el hambre, nosotros elegimos la soberanía alimentaria, el acceso a la tierra, la igualdad de género, la solidaridad y el trabajo digno”, dijo a lavaca Nahuel Levaggi, uno de los referentes de la organización a nivel nacional. “Eso es lo que le proponemos al pueblo argentino”.
Una fila de más de dos cuadras había esperado la llegada de esa caravana de verduras, que fue recibida con aplausos masivos.
La escena de los productores avanzando hacia la Plaza de Mayo fue conmovedora: la mayoría de familias bolivianas alzaba sus propias cosechas, junto a sus hijos pequeños y con una gran participación de mujeres. Una de ellas fue quien tomó el micrófono y puso palabras a lo que estaba pasando: “¿Quién le da de comer al pueblo argentino? ¡Levanten la mano los productores! Marchamos para poder sacar el crédito y tener una propia tierra. Lamentablemente alquilamos la tierra. Vivimos en una casilla de madera, con nuestros hijos. Hoy por nuestra zona el temporal nos arrasó con todo”, relató.
Los cajones terminaron de acomodarse, y comenzó el Verdurazo.

Foto: Ramiro Domínguez Rubio
Las clientas de la crisis
La mayoría de quienes se acercaron al Verdurazo en Plaza de Mayo fueron mujeres. Mujeres jubiladas, solas o con hijos que, bolsa al hombro, llegaron preparadas para llenarse de verduras. Soledad, con un hijo en un carrito y otros dos correteando a su lado, vino desde Mataderos: “Vinimos especialmente, nos enteramos por la televisión. Lo que pasó en Constitución nos indignó más, pero saber que trabajan por tan poco dinero y nosotros pagamos una barbaridad… Mi modo de protesta es venir con mis hijos a buscar las verduras. Estos tipos transpiran toda la camiseta: se levantan a las 5 de la mañana, cosechan, y encima los reprimen: no da”.
A su lado, una jubilada la oye y se anima a hablar. ¿Cómo están los precios en el supermercado, en el almacén? El supermercado ya no sé lo que es. No voy más. Tuve que cambiar hábitos, sí. La carne es muy poca”.
La conversación fluye en la fila:
-Es que baja la calidad de todo: la leche, la carne, la verdura, los pañales.
-Para acomodarse con este gobierno lo que hizo uno es bajar la calidad de vida. Bajar, bajar, bajar.
Mientras tanto, la cola avanza y comienzan a verse cajones vacíos flotando entre las manos por arriba de la cabeza de la gente: el verdurazo a pleno. El año electoral también:
-No se trata del voto, se trata de que el que gobierna nos cuide.
-Ahora dicen: hay que esperar que termine el mandato, porque el voto… Y eso también te indigna: ¿y mientras tanto? Hace rato que esta situación no da para más. Me indigna que estén haciendo esto otra vez con Argentina.
Otra señora cuenta que parte de los alimentos que produce la UTT están libres de agrotóxicos. Si bien a todas les parece interesante el planteo, Soledad levanta los hombros y patea la respuesta: “Uno trata de tener los cuidados que tiene que tener, pero a veces no se puede”. Y agrega: “Pero gracias por la información”.
En este rato en la Plaza, a metros del Cabildo, ya sucedió algo inesperado: la gente se puso a hablar.
“¿Cómo es tu nombre?” le pregunta Soledad a la jubilada para poder seguir conversando con propiedad. “Soledad” responde la señora. Ambas se ríen y se dan un beso tímido y cómplice: ya no están solas.

Foto: Ramiro Domínguez Rubio
El hombre del tractor
Uno de los protagonistas de la caravana fue El hombre del Tractor. Con una remera que decía grande UTT en la espalda, fue sin duda uno de los más fotografiados de la jornada. Es que la puesta en escena lo ameritaba: manejando un tractor naranja y volvió a ser el elegido para encabezar la marcha y graficar así que son verdaderos productores de alimentos.
Según cuenta Nahuel, el Hombre del Tractor, la máquina proviene de El Pato, Berazategui, donde la UTT tiene unas 120 hectáreas de producción de verduras y flores sin uso de agrotòxicos, con producción agroecológica. Una parte es orgánica, así es la hectárea y media que maneja Nahuel con sus cuatro hermanos. “Estamos vendiendo en los Almacenes de ramos generales de la UTT, en ferias y con otros allegados a la organización”, cuenta a un costado de la Plaza, donde dejó estacionado el tractor.
Nahuel relata también que la gran mayoría de los integrantes de la organización alquila las tierras, y que hay muy pocos con terreno propio: “Todos tratamos de llegar a eso para no estar dependiendo de que un día quien nos alquila quiera vender y nos deje en la calle”.
Le pregunto a Nahuel cómo lo cambió la alimentación agroecológica, y producir de esa manera: “Cambia mucho. No solo en lo económico sino en lo social. En sí mismo te sentís mejor, compartís con más gente, es mucha la diferencia a lo convencional, donde estás como en un círculo cerrado, donde solamente producís para el mercado y lo que cobras de ahí, se lo das a las agroquímicas. Esto afecta a la salud tuya, de tu familia y también la del consumidor”.
¿La gente se va sensibilizando sobre este tema, compra y apoya la agricultura sin veneno? “La mayoría se está empezando a dar cuenta que la verdura agroecológica es muy beneficiosa para la salud, pero lo convencional es lo que encontrás en la mayoría de las verdulerías”.
Data exclusiva: según adelanta Nahuel, para vencer esta dificultad la UTT ya está pensando en abrir un mercado mayorista de verduras agroecológicas. Una especie de mercado central sin venenos, verdura fresca y precios justos. “Esto va a permitir que otras verdulerías, no solo de la UTT, tengan esta verdura”, se entusiasma Nahuel.
Nahuel explica entusiasmado que la verdura agroecológica implica una gran variedad, no sólo la ensalada de lechuga y tomate preferida (o impuesta) en el menú argentino. “Pero además de muchas otras verduras, en tomate tenés 14 variedades, diferentes sabores, colores. Y lo mismo pasa con otras producciones”.
Otro mito a derribar: hay que saberlas cocinar. Nahuel: “Es mentira que te tenès que pasar el día cocinando verduras. En 15 minutos, con dos tres productos de verdura fresca, se pueden hacer montones de cosas”.
El verdurazo: la colonia agroecológica de la UTT en Jáuregui
Lo político
Fueron muchas las personalidades que acompañaron a la UTT en el verdurazo del miércoles, visiblemente más que la otra decena de movidas que ya habían hecho en Once, Constitución, Congreso y en esta propia plaza. Son pocas, en cambio, las personas que vienen acompañando a la UTT en su largo camino que hoy los tiene en la agenda pública. Uno de ellos es Marcos Filardi. Es abogado y ha recorrido 260 localidades argentinas en una ruta de la Soberanía Alimentaria para entender el problema. Fundó y coordina el Museo del Hambre, lugar donde se cruzan experiencias, sabores y saberes (https://www.lavaca.org/mu129/el-semillero-marcos-filardi-y-el-museo-del-hambre/).
De lo micro a lo macro, Filardi asegura que los productores pequeños de agricultura familiar y campesina están enfrentando una situación muy difícil en sus territorios por falta de acceso a la tierra. Enumera: “Condiciones leoninas en los contratos de alquileres y pésimas condiciones de precio y comercialización. El famoso camión les levanta la verdura por 2 pesos y a nosotros nos cobran 80”.
¿Cómo ve a la UTT como fenómeno político? “Ponen en el centro de la discusión qué modelo alimentario queremos: los agronegocios destinados a la exportación, o que se apoye a quienes con su esfuerzo cotidiano contribuyen a generar alimentos para nuestra mesa”.
¿Cree que hay una mejor relación con los consumidores? La plaza es el contexto de su análisis: “El feriazo es justamente el puente, esa apuesta al cara a cara entre unos y otros permitiéndole al comensal tener acceso a un alimento fresco, cosechado esa misma mañana, producido por pequeño productor, localmente, y a un precio justo. Le permite a uno y otro conocer quién es efectivamente quién es el que pone la comida en nuestra mesa todos los días”.
A pocos metros se encuentra Leonardo Grosso, diputado y referente del Movimiento Evita. En tiempos electorales en los que, paradójicamente, no abundan propuestas, la UTT llevó el reclamo por la propiedad de la tierra, la necesidad de que la cadena de comercialización establezca precios justos y la discusión sobre cómo lograr alimentos más saludables. La cara oscura de estos reclamos –que la UTT también expone, como dice Filardi- es una concentración tanto de la tierra como de la producción de alimentos, que los consumidores sufren apenas van al supermercado. Grosso relata: “Trabajamos en un proyecto fiduciario para trabajar en la propiedad de la tierra. Es una discusión que toma cada día más relevancia por el ajuste y el aumento de los precios permanente resultado de la concentración del mercado. Por eso en esta campaña la discusión que están dando los productores familiares es ocupar, producir y eliminar químicos para hacer producciones más sanas”.

Foto: Ramiro Domínguez Rubio
¿Cuál es la capacidad real de insertar estas discusiones dentro del ámbito partidario? Grosso: “Si la política no incorpora estas discusiones que vienen dando los movimientos sociales, en este caso los productores, o los feminismos en la calle por poner otro caso, no hay unidad posible, no hay expectativa posible de construir. Y si no hay expectativa de construir, no hay victoria sobre el macrismo. Si el espacio político opositor no incorpora esta agenda de lucha que dieron en la calle sectores que no tienen voz ni visibilidad en la agenda pública, no tiene sentido”.
¿Usted ve a Felipe Solá o Cristina Fernández (por nombrar dos candidateables de su espacio) discutiendo la propiedad de la tierra, por decir una de las reivindicaciones de la UTT? Grosso: “La única forma de construir una agenda que genera expectativa es incorporando esto. Nosotros lo venimos haciendo, lo discutimos a todos los partidos políticos. La agricultura familiar, qué hacemos con las tierras perirubaranas, si las destinamos a countries o a producir las verduras que comemos. Es algo que venimos apoyando y que se hace visible a través del verdurazo y la represión”.

Foto: Ramiro Domínguez Rubio
Cuadernos y verduras
Todo parece una gran ensalada, pero en el medio del reparto de verduras se cuelan los trabajadores de Madygraf, la imprenta recuperada que la semana pasada sufrió una represión frente al Congreso que terminó con cuatro detenidos, entre ellos un trabajador de la imprenta y dos reporteros gráficos.
Los trabajadores de Madygraf aprovecharon el flujo de gente para realizar la misma acción que aquella vez, levantando el mismo reclamo: un “cuadernazo” que denuncia que el Ministerio de Educación les quitó una licitación millonaria para fabricar cuadernos escolares. Laura cuenta: “Nosotros pedimos como empresa recuperada ser proveedores directos del Estado, que es el principal consumidor de papel impreso: imagínate que trabajar con nosotros, que somos una empresa sin fines de lucro, les saldría mucho más barato”.
Los puentes entre fábricas recuperadas y UTT empiezan a construirse: “Ambos planteamos el cese de la represión. Queremos trabajar y no nos dejan. Yo creo que hay un plan de ajuste de conjunto que no solamente está afectando a la educación y la salud sino a todos los trabajadores: ellos son pequeños productores, nosotros una empresa recuperada, el eslabón más débil de una cadena. En nuestro caso somos 150 familias y no queremos un 2001. Nosotros en 2014 recuperamos la fábrica y evitamos la desocupación: somos un ejemplo de una respuesta frente al desempleo”.
Acaso estas personas que no cortan calles, tienen propuestas, no piden trabajo sino que los dejen trabajar, y encima fabrican productos de calidad y a menor precio, estén planteando que otro modelo es posible. La respuesta de la gente parece ser el broche que faltaba. Levaggi, coordinador nacional de la UTT, no se sorprende: “La gente tiene hambre y el pueblo se movilizó ante lo que pasó cuando nos reprimieron. Frente a eso nosotros le proponemos un modelo de solidaridad y alimentos. Confiamos en la calle, en la lucha y en nuestra organización y en lo que producimos: esa es la fortaleza que tenemos”.

Foto: Ramiro Domínguez Rubio
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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