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¿Qué vacuna? Transgénesis y dudas científicas

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Los acelerados anuncios sobre la aparición de diversas vacunas frente al Covid-19 reflotan un debate que aún no ha sido lo suficientemente clarificado. El científico Raúl Horacio Lucero (Resistencia, Chaco), el médico Damián Verzeñassi (Rosario, Santa Fe) y la investigadora Luna Gonzáles (Lima, Perú) analizan en este artículo lo que se sabe y lo que no sobre las vacunas que prometen terminar con el coronavirus y devolver la “normalidad”, como ocurre en estos días con la presentada por el laboratorio Pfizer. El peligro de que sea transgénica, algo inédito en la ciencia. Las distintas opciones y las empresas de siempre. Las dudas que siembran los ensayos que saltean procedimientos por urgencia, y también por negocios. Y el lugar de los cuestionamientos, mucho más acá de los discursos antivacunas: ¿Qué está pasando? Aquí la nota publicada originalmente en MU 151. Por Sergio Ciancaglini.

¿Qué vacuna? Transgénesis y dudas científicas

El vértigo pandémico viralizó un discurso político, corporativo y mediático que ha instalado a una nueva diosa, venerada por buena parte del gremio humano: la posible vacuna para el Covid-19. 

No se sabe cuál sería esa vacuna, pero es evidente que las más anunciadas para esta aparición supuestamente salvadora son las basadas en la transgénesis.      

En tiempos de redes antisociales, grietas, lobotomías y operaciones infecciosas, conviene hacer algunas aclaraciones: 

Este no es un artículo “antivacunas”. 

Este, incluso, no es un artículo sino una serie de preguntas que, para empezar, podrían formularse así: ¿qué están intentando hacer, y de qué modo? 

“Sé muy bien que las vacunas han significado el control de muchas enfermedades que venían ocasionando miles de muertes. Sin embargo ahora estamos ante algo muy nuevo y muy preocupante”, explica desde Lima, Perú, Flora Luna Gonzáles (médica, pediatra, investigadora científica, miembro de la Comisión Nacional de Diversidad Biológica de su país y del grupo técnico de Bioseguridad en Organismos Vivos Modificados) sobre las dudas que generan los acelerados anuncios de corporaciones y Estados referidos a nuevas vacunas para enfrentar al virus. 

¿Por qué la preocupación? Luna González: “Las vacunas ante las infecciones virales siempre han tenido un virus atenuado dentro de la vacuna para estimular los anticuerpos de la persona. O un virus inactivado, o un fragmento viral. Pero ahora varios laboratorios están fabricando una vacuna genética, experimental, que nunca antes ha sido registrada, licenciada ni utilizada”. 

La corona del virus

Los casos más promocionados son los de AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna y Pfizer, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que hay 35 vacunas en estudios clínicos avanzados, 17 de las cuales son elaboradas con técnicas genéticas no probadas antes en humanos. 

Explica Flora: “Estas vacunas tendrán ARN que fabrica proteínas, para que al vacunarnos se estimule la producción de lo típico de este virus, que es la proteína S que le da esa forma de corona. Pero nunca antes se ha insertado material genético en una vacuna. Se ha hecho en plantas, animales, microorganismos. ¿Qué significa hacerlo en seres humanos? Al insertar ese ARN en nuestro cuerpo, ¿cuánto tiempo va a actuar? ¿Qué intensidad va a tener si el sistema inmunitario de quien lo recibe está disminuido por cualquier factor? ¿Qué otras acciones podrá realizar, con qué efectos?” 

Continúan las preguntas: “¿Por qué nos meten un ARN para que dé ordenes genéticas a nuestro genoma, para que el genoma fabrique proteínas que destruyan la proteína S del virus? ¿Cómo se detendrá ese proceso? Nada se sabe. Ni cómo actuará ese material genético externo, ni con qué efectos a corto y largo plazo. Pero técnicamente las personas que reciban la vacuna serán transgénicas, sin que conozcamos los efectos de ello”. 

Otra duda: ¿Están informando a las personas que se ofrecen como voluntarias sobre todos estos riesgos que estamos mencionando? Porque la mayoría piensa que son vacunas como las anteriores. Entonces, ¿explican todo, o están haciendo un consentimiento desinformado?”

El doctor Horacio Lucero, desde Resistencia, Chaco, plantea otro problema: “Todavía no sabemos si alguna de esas vacunas producen inmunidad de anticuerpo. Pero lo que es seguro es que las empresas condicionaron su propia inmunidad legal: frente a posibles efectos secundarios de la vacunación, los laboratorios quedan cubiertos económicamente y la responsabilidad pasa al Estado. Son cosas que no están claras a nivel biológico, y tampoco a nivel institucional”.  

Lucero es bioquímico, doctor en Bioquímica Humana, jefe del laboratorio de Genética y Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste y ha sido de los primeros científicos del país que hizo públicos los efectos en comunidades y territorios argentinos del modelo de monocultivos transgénicos con agrotóxicos. Actualmente tuvo que suspender otras investigaciones y el laboratorio se dedica de lleno al diagnóstico por PCR de unos 150 casos diarios de Covid-19. “Las cuestiones con respecto a las vacunas generan suspicacia, porque estamos hablando de un fenomenal negocio. El virus tiene una letalidad menor al 1%, y según grupos de riesgo esto puede ser menor aún. ¿Es necesario hacer una movida a nivel mundial y semejante acortamiento de los tiempos de investigación? No está tan claro, a menos que haya un impulso principalmente económico”. 

El planteo de Lucero no debe confundirse con los antivacunas: “Cualquiera que haya hecho una carrera relacionada con la medicina sabe que las vacuna son sumamente importantes, siempre y cuando se cumplan las premisas para su investigación y elaboración, y que el patógeno tenga un porcentaje de letalidad alto, en el cual la inmunización es imprescindible. Pero se puede tomar otro caso, el Chagas, para el que siempre se esperó una vacuna que nunca aparece porque los afectados son las personas de menos recursos. Entonces no hay negocio económicamente atractivo para las empresas”.

Sobre la cuarentena: “El virus es tremendamente contagioso, y mata en una semana a personas vulnerables. Eso no es un cuento: lo hemos visto. En el laboratorio vemos cómo crecen los infectados apenas se abre la circulación de gente. Pero la clave es testear, individualizar a la persona infectada y aislarla”.   

Percepción sobre la actualidad: “La sociedad pide a gritos una solución y aparecen las empresas ofreciendo una, que todavía no se sabe si es o no efectiva. Al no haber tiempo, esto va a ser una prueba a nivel masivo sobre la población, y los efectos adversos se verán después, con las empresas ya protegidas de los costos que esos efectos adversos puedan generar”. Ríe Lucero recordando lo siguiente: “Creer que las farmacéuticas van a hacer las cosas como para que la población esté cada vez más sana es lo mismo que pensar que los que venden armas van a hacer las cosas para que se acaben las guerras”.  

Verdaderas pandemias

¿Qué vacuna? Transgénesis y dudas científicas

Pese a la baja letalidad del Covid-19, el nivel de contagios parece estar desquiciando a algunos gobiernos y sistemas sanitarios. Lucero propone otra mirada: “Uno se pone a pensar si las cosas serán exactamente como las están presentando. Incluso entre infectólogos disienten. Hay casos, me consta, de gente que aparece muerta por Covid-19 que en realidad tenía otra enfermedad, muchas veces autoinmune (cuando el sistema inmunológico ataca órganos y tejidos sanos). Hay cuestiones relacionadas con la información que no están claras, y puede pensarse que hay procesos de manipulación para generar temor, que permiten otros réditos. Es como cuando se pregunta si el virus pudo haberse creado o escapado en un laboratorio mientras experimentaban: estamos en una etapa biotecnológica en la que todo es posible. Cualquiera podría crear un virus con alguna finalidad que se me escapa, y el tiempo es el que permitirá ver con perspectiva. Ya tuvimos la supuesta pandemia del 2009 de la gripe porcina H1N1. Luego la OMS salió a decir que no fue una pandemia pero se hicieron negocios formidables, incluyendo a los empresarios que ahora están impulsando la nueva vacuna para el Covid” dice en referencia a promocionados casos como el de Hugo Sigman. 

“Plantean esto como una epopeya nacional en la que, si las cosas salen mal, irán a pérdida. No es un argumento creíble. Saben desde hace mucho que hay un negocio para pocas empresas que tendrán esta vacuna”. El científico recuerda que normalmente el proceso de aprobación de vacunas dura entre 10 y 15 años, con estricta supervisión gubernamental, etapas de exploración, preclínica (con cultivos celulares y animales, que dura entre uno y dos años), las distintas fases en humanos, el estudio de efectos adversos, entre otras cosas. “Pero uno trata de mirar la realidad, y se ve que quieren saltear pasos y que se tomen decisiones apuradas. Ya pasó con la aprobación de los transgénicos en la Argentina (1996, a cargo del actual Canciller y ex secretario de Agricultura Felipe Solá) sin ninguna evaluación: no había necesidad de hacerlo tan rápido, pero eso permitió un negocio gigantesco para unos pocos y las consecuencias las estamos sufriendo todos”. 

Entre esas consecuencias están las que Lucero considera verdaderas epidemias y pandemias entre las que incluye las enfermedades autoinmunes, el crecimiento exponencial de casos de TEA (Trastorno del Espectro Autista), intolerancia al gluten, a la leche vacuna, resistencia a los antibióticos, diabetes, enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson) y sus investigaciones pioneras sobre los casos de malformaciones en bebés, abortos a repetición, cánceres y leucemias en zonas fumigadas, los efectos de la alimentación industrial. “Son cuestiones que parecen diferentes están muy relacionadas, porque tienen que ver con una matriz y una lógica de producción. Estamos viviendo un universo crecientemente contaminado. Tóxicos ambientales y los que vienen con la ingesta de alimentos. No nos podemos deshacer de todos esos tóxicos que inciden sobre la expresión de nuestros genes y de algunas proteínas. Por eso aparecen estas enfermedades que se están volviendo masivas. Entonces nos muestran esta pandemia, pero tenemos que ver otro nivel de afectación mucho mayor, que casi nadie menciona. Y quienes hablan de esto son silenciados o relegados. Lo he vivido, como le ocurrió también a Andrés Carrasco (científico fallecido en 2014). Algo está cambiando porque desde hace un año han vuelto a invitarme a congresos, como uno sobre autismo que se hizo en el Chaco, donde otros científicos habían planteado la necesidad de presentar gente que hable del tema de agroquímicos en relación al autismo. Pero vuelvo a decir: relaciono lo de las vacunas con esto, aunque parecen temas diferentes, porque forman parte de un mismo tipo de problema que la propia ciencia no siempre está mirando”. 

Mientras se habla de Covid, no se habla de otras cosas: “Pero cuando pase la pandemia que parece el fin del mundo, van a seguir los problemas que venimos denunciando hace tanto tiempo, con una cantidad de afectados superior a todo lo que estamos viendo ahora. Si la enfermedad es un negocio, es más necesario que nunca sacarnos el velo de los ojos y recuperar espíritu crítico para analizar la realidad”. 

Otras estrategias    

El doctor Lucero dice que no se vacunaría con estas pruebas transgénicas, lo mismo que opina desde Rosario, Santa Fe, el médico Damián Verzeñassi: “Ni yo, ni mi hija (Gala, beba sub 1). Nadie puede asegurarnos científicamente que se trata de vacunas seguras. Al revés, se han obviado los pasos de la bioética de cualquier investigación, planteados desde la Declaración de Helsinki (1964). Actualmente, con el discurso del virus, estamos habilitando una experimentación global que transforma a los humanos en seres transgénicos. ¿Qué significa esto en términos de bioseguridad, y de generaciones futuras?” 

Aclara que no intenta ser alarmista: “Eso no suma, lo que hay que ser es precavidos y por eso vale el principio precautorio que utilizamos para el medioambiente, que plantea que frente al peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información científica no es razón para seguir adelante, sino para detenerse”. Verzeñassi dirige el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNRosario y es uno de los impulsores de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en Améica Latina (UCCSNAL). “Estas vacunas que se anuncian implican la transformación de la estructura genética humana. Por eso hablo de principio de precaución: no existe situación pandémica que justifique semejante experimentación masiva y sin control de los riesgos. Que los laboratorios hayan deslindado responsabilidad sobre los efectos adversos muestra que no están muy seguros de que el producto no vaya a generar daño”. 

Verzeñassi cita entre las empresas que deberían brindar bioseguridad con esas vacunas a Johnson & Johnson, condenada en EE.UU por el uso de asbesto (amianto), sustancia cancerígena, en el talco para bebés y mujeres, sabiendo durante décadas que lo hacía y ocultando la información. “Yo sería cauteloso antes de depositar esperanzas en tecnologías no probadas que pueden provocar daños genéticos irreversibles. Estas vacunas implican la activación artificial del sistema inmunológico, que no sabemos cómo se frena. Generás un alerta que termina desconociendo células propias en tejidos testicular, de riñones y pulmones, por ejemplo, una cascada de procesos inflamatorios autoinmunes Son dudas alimentadas por la falta de información de las corporaciones. Frente a eso, la verdad, prefiero usar barbijo”. 

El planteo, se reitera, no es “antivacunas”: “Eso es como discutir cuarentena sí o no. Tampoco es vacuna sí o no, sino cómo podemos prepararnos como sociedad para sobrevivir a la pandemia y evitar pandemias futuras” y menciona una contradicción típica de estos tiempos: “Hay gente que respeto muchísimo que dice ‘cuarentena o extinción’, y otra que respeto también muchísimo que dice ‘cambiemos de estrategia, porque la extinción va a venir si seguimos haciendo esto’”. 

Dos alarmas: “Es tremendo que esta discusión la den en nombre del respeto a las libertades individuales algunos sectores reaccionarios que son responsables de la consolidación del modelo extractivista y destructor del medio ambiente, que están especulando políticamente por las elecciones del año que viene. Eso es nefasto. Pero la respuesta por el lado progresista dice: ‘priorizamos salud y no economía’ mientras habilitan que el extractivismo vaya sobre los territorios. Nunca se desmontó tanto en el país como durante la cuarentena. Nunca se avanzó tanto con los incendios en el Delta, y ya aparecieron las sembradoras. Nunca avanzaron tanto los proyectos mineros y petroleros. Entonces volvemos la discusión al siglo 19. Y el punto en común es que si hablamos de vacunas, farmacéuticas, granjas de cerdos, monocultivos transgénicos, mineras, estamos hablando siempre de los mismos sectores que nos están instalando en la cabeza la opción: vacuna o muerte”.

Cree Verzeñassi que la enfermedad es inédita: “Lleva un millón de muertos en todo el mundo en 9 meses, pero mueren 7 millones de personas por año debido a la mala calidad del aire, y de eso nadie habla”. Frente al virus, cree que las medidas de cuidado personal, lavado de manos y distancia social se relajaron y generaron focos de infección. “Pero también creo que en lugar de la política de aislamiento habría que pensar más en estrategias de cuidado colectivo, cosa que no se ha hecho, y es una oportunidad perdida. Organizar corredores seguros para que los chicos puedan ir a la escuela, recuperar lo público no como lugar de enfermedad sino de encuentro y de cuidado, de desarrollo personal y social. Pero nada es suficiente si no se cambian cuestiones estructurales, modos de vida, de alimentación, lógicas de producción marcadas por la acumulación y ganancia a partir de la destrucción. Sabemos que el problema no fueron los murciélagos ni los pangolines, sino los criaderos industriales de cerdos o los experimentos en laboratorio de microorganismos con capacidad de daño. Pero en ambos casos el actor central es el ser humano. No podemos esperar que la salida venga por hacer más de lo mismo”.    

Lo tóxico abarca otras realidades: “Si cuestiono estas vacunas transgénicas, me dirán anrtivacuna o terraplanista o anticuarentena. Hay una decisión política y de los espacios de poder económico y mediático de deslegitimar cualquier pregunta crítica, de meter a todo el mundo en la misma bolsa, de bloquear la aparición de cualquier análisis de las estrategias que se toman frente a la pandemia. La ciencia es ciencia de verdad cuando mantiene la capacidad de la pregunta, de pensar críticamente, y de dudar. Cuando se acaba la duda se acaba la ciencia. Eso es control social: imponer la lógica de que no hay tiempo ni lugar para pensar de un modo diferente”. Si estas son las dudas, el enigma pendiente es: ¿qué hará o dejará de hacer la sociedad con ellas?

Artes

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro

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La revista Llegás lanza la 8ª edición de su tradicional encuentro artístico, que incluye 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas. Del 31 de agosto al 12 de septiembre habrá espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. El festival llega con una victoria bajo el brazo: este jueves el Senado rechazó el decreto 345/25 que pretendía desguazar el Instituto Nacional del Teatro.

Por María del Carmen Varela.

«La lucha continúa», vitorearon este jueves desde la escena teatral, una vez derogado el decreto 345/25 impulsado por el gobierno nacional para vaciar el Instituto Nacional del Teatro (INT).

En ese plan colectivo de continuar la resistencia, la revista Llegás, que ya lleva más de dos décadas visibilizando e impulsando la escena local, organiza la 8ª edición de su Festival de teatro, que en esta ocasión tendrá 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas, en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Del 31 de agosto al 12 de septiembre, más de 250 artistas escénicos se encontrarán con el público para compartir espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia.

El encuentro de apertura se llevará a cabo en Factoría Club Social el domingo 31 de agosto a las 18. Una hora antes arrancarán las primeras dos obras que inauguran el festival: Evitácora, con dramaturgia de Ana Alvarado, la interpretación de Carolina Tejeda y Leonardo Volpedo y la dirección de Caro Ruy y Javier Swedsky, así como Las Cautivas, en el Teatro Metropolitan, de Mariano Tenconi Blanco, con Lorena Vega y Laura Paredes. La fiesta de cierre será en el Circuito Cultural JJ el viernes 12 de septiembre a las 20. En esta oportunidad se convocó a elencos y salas de teatro independiente, oficial y comercial.

Esta comunión artística impulsada por Llegás se da en un contexto de preocupación por el avance del gobierno nacional contra todo el ámbito de la cultura. La derogación del decreto 345/25 es un bálsamo para la escena teatral, porque sin el funcionamiento natural del INT corren serio riesgo la permanencia de muchas salas de teatro independiente en todo el país. Luego de su tratamiento en Diputados, el Senado rechazó el decreto por amplia mayoría: 57 rechazos, 13 votos afirmativos y una abstención.

“Realizar un festival es continuar con el aporte a la producción de eventos culturales desde diversos puntos de vista, ya que todos los hacedores de Llegás pertenecemos a diferentes disciplinas artísticas. A lo largo de nuestros 21 años mantenemos la gratuidad de nuestro medio de comunicación, una señal de identidad del festival que mantiene el espíritu de nuestra revista y fomenta el intercambio con las compañías teatrales”, cuenta Ricardo Tamburrano, director de la revista y quien junto a la bailarina y coreógrafa Melina Seldes organizan Llegás.

Más información y compra de entradas: www.festival-llegas.com.ar

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro
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Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

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A 44 años del atentado en plena dictadura contra el Teatro El Picadero, ayer se juntaron en su puerta unas 200 personas para recordar ese triste episodio, pero también para recuperar el espíritu de la comunidad artística de entonces que no se dejó vencer por el desaliento. En defensa del Instituto Nacional del Teatro se organizó una lectura performática a cargo de reconocidas actrices de la escena independiente. El final fue a puro tambor con Talleres Batuka. Horas más tarde, la Cámara de Diputados dio media sanción a la derogación del Decreto 345 que desfinancia al Instituto Nacional del Teatro, entre otros organismos de la Cultura.

Por María del Carmen Varela

Fotos Lina Etchesuri para lavaca

Homenaje a la resistencia cultural de Teatro Abierto. En plena dictadura señaló una esperanza.

Esto puede leerse en la placa ubicada en la puerta del Picadero, en el mítico pasaje Discépolo, inaugurado en julio de 1980, un año antes del incendio intencional que lo dejara arrasado y solo quedara en pie parte de la fachada y una grada de cemento. “Esa madrugada del 6 de agosto prendieron fuego el teatro hasta los cimientos. Había empezado Teatro Abierto de esa manera, con fuego. No lo apagaron nunca más. El teatro que quemaron goza de buena salud, está acá”, dijo la actriz Antonia De Michelis, quien junto a la dramaturga Ana Schimelman ofició de presentadoras.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

La primera lectura estuvo a cargo de Mersi Sevares, Gradiva Rondano y Pilar Pacheco. “Tres compañeras —contó Ana Schimelman— que son parte de ENTRÁ (Encuentro Nacional de Teatro en Resistencia Activa) un grupo que hace dos meses se empezó a juntar los domingos a la tarde, a la hora de la siesta, ante la angustia de cosas que están pasando, decidimos responder así, juntándonos, mirándonos a las caras, no mirando más pantallas”. Escuchamos en estas jóvenes voces “Decir sí” —una de las 21 obras que participó de Teatro Abierto —de la emblemática dramaturga Griselda Gambaro. Una vez terminada la primera lectura de la tarde, Ana invitó a lxs presentes a concurrir a la audiencia abierta que se realizará en el Congreso de la Nación el próximo viernes 8 a las 16. “Van a exponer un montón de artistas referentes de la cultura. Hay que estar ahí”.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Las actrices Andrea Nussembaum, María Inés Sancerni y el actor Mariano Sayavedra, parte del elenco de la obra “Civilización”, con dramaturgia de Mariano Saba y dirección de Lorena Vega, interpretaron una escena de la obra, que transcurre en 1792 mientras arde el teatro de la Ranchería.

Elisa Carricajo y Laura Paredes, dos de las cuatro integrantes del colectivo teatral Piel de Lava, fueron las siguientes. Ambas sumaron un fragmento de su obra “Parlamento”. Para finalizar Lorena Vega y Valeria Lois interpretaron “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Con dramaturgia actual y de los años ´80, el encuentro reunió a varias generaciones que pusieron en práctica el ejercicio de la memoria, abrazaron al teatro y bailaron al ritmo de los tambores de Talleres Batuka. “Acá está Bety, la jubilada patotera. Si ella está defendiendo sus derechos en la calle, cómo no vamos a estar nosotrxs”, dijo la directora de Batuka señalando a Beatriz Blanco, la jubilada de 81 años que cayó de nuca al ser gaseada y empujada por un policía durante la marcha de jubiladxs en marzo de este año y a quien la ministra Bullrich acusó de “señora patotera”.

Todxs la aplaudieron y Bety se emocionó.

El pasaje Santos Discépolo fue puro festejo.

Por la lucha, por el teatro, por estar juntxs.

Continuará.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

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La vida de dos mujeres en la Isla de la Paternal, entre la memoria y la lucha: una obra imperdible

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Una obra única que recorre el barrio de Paternal a través de postas de memoria, de lucha y en actual riesgo: del Albergue Warnes que soñó Eva Perón, quedó inconcluso y luego se utilizó como centro clandestino de detención; al Siluetazo de los 80´, los restoranes notables, los murales de Maradona y el orfanato Garrigós, del cual las protagonistas son parte. Vanesa Weinberg y Laura Nevole nos llevan de la mano por un mapa que nos hace ver el territorio cotidiano en perspectiva y con arte. Una obra que integra la programación de Paraíso Club.

María del Carmen Varela

Las vías del tren San Martín, la avenida Warnes y las bodegas, el Instituto Garrigós y el cementerio de La Chacarita delimitan una pequeña geografía urbana conocida como La Isla de la Paternal. En este lugar de casas bajas, fábricas activas, otras cerradas o devenidas en sitios culturales sucede un hecho teatral que integra a Casa Gómez —espacio dedicado al arte—con las calles del barrio en una pintoresca caminata: Atlas de un mundo imaginado, obra integrante de la programación de Paraíso Club, que ofrece un estreno cada mes.

Sus protagonistas son Ana y Emilia (Vanesa Weinberg y Laura Nevole) y sus versiones con menos edad son interpretadas por Camila Blander y Valentina Werenkraut. Las hermanas crecieron en este rincón de la ciudad; Ana permaneció allí y Emilia salió al mundo con entusiasmo por conocer otras islas más lejanas. Cuenta el programa de mano que ambas “siempre se sintieron atraídas por esos puntos desperdigados por los mapas, que no se sabe si son manchas o islas”.

La historia

A fines de los ´90, Emilia partió de esta isla sin agua alrededor para conocer otras islas: algunas paradisíacas y calurosas, otras frías y remotas. En su intercambio epistolar, iremos conociendo las aventuras de Emilia en tierras no tan firmes…

Ana responde con las anécdotas de su cotidiano y el relato involucra mucho más que la narrativa puramente barrial.  Se entrecruzan la propia historia, la del barrio, la del país. En la esquina de Baunes y Paz Soldán se encuentra su “barco”, anclado en plena isla, la casa familiar donde se criaron, en la que cada hermana tomó su decisión. Una, la de quedarse, otra la de marcharse: “Quien vive en una isla desea irse y también tiene miedo de salir”.

A dos cuadras de la casa, vemos el predio donde estaba el Albergue Warnes, un edificio de diez pisos que nunca terminó de construirse, para el que Eva Perón había soñado un destino de hospítal de niñxs y cuya enorme estructura inconclusa fue hogar de cientos de familias durante décadas, hasta su demolición en marzo de 1991. Quien escribe, creció en La Isla de La Paternal y vio caer la mole de cemento durante la implosión para la que se utilizó media tonelada de explosivos. Una enorme nube de polvo hizo que el aire se volviera irrespirable por un tiempo considerable para las miles de personas que contemplábamos el monumental estallido.

Emilia recuerda que el Warnes había sido utilizado como lugar de detención y tortura y menciona el Siluetazo, la acción artística iniciada en septiembre de 1983, poco tiempo antes de que finalizara la dictadura y Raúl Alfonsín asumiera la presidencia, que consistía en pintar siluetas de tamaño natural para visibilizar los cuerpos ausentes. El Albergue Warnes formó parte de esa intervención artística exhibida en su fachada. La caminata se detiene en la placita que parece una mini-isla de tamaño irregular, sobre la avenida Warnes frente a las bodegas. La placita a la que mi madre me llevaba casi a diario durante mi infancia, sin sospechar del horror que sucedía a pocos metros.

El siguiente lugar donde recala el grupo de caminantes en una tarde de sábado soleado es el Instituto Crescencia Boado de Garrigós, en Paz Soldán al 5200, que alojaba a niñas huérfanas o con situaciones familiares problemáticas. Las hermanas Ana y Emilia recuerdan a una interna de la que se habían hecho amigas a través de las rejas. “El Garrigós”, como se lo llama en el barrio, fue mucho más que un asilo para niñas. Para muchas, fue su refugio, su hogar. En una nota periodística del portal ANRed —impresa y exhibida en Casa Gómez en el marco de esta obra— las hermanas Sosa, Mónica y Aída, cuentan el rol que el “Garri” tuvo en sus vidas. Vivían con su madre y hermanos en situación de calle hasta que alguien les pasó la información del Consejo de Minoridad y de allí fueron trasladas hasta La Paternal.  Aída: “Pasar de la calle a un lugar limpio, abrigado, con comida todos  los días era impensable. Por un lado, el dolor de haber sido separadas de nuestra madre, pero al mismo tiempo la felicidad de estar en un lugar donde nos sentimos protegidas desde el primer momento”. Mónica afirma: “Somos hijas del Estado” .

De ser un instituto de minoridad, el Garrigós pasó a ser un espacio de promoción de derechos para las infancias dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de Argentina (SENAF), pero en marzo de este año comenzó su desmantelamiento. Hubo trabajadorxs despedidxs y se sospecha que, dado el resurgimiento inmobiliario del barrio, el predio podría ser vendido al mejor postor.

El grupo continúa la caminata por un espacio libre de edificios. Pasa por la Asociación Vecinal Círculo La Paternal, donde Ana toma clases de salsa.

En la esquina de Bielsa (ex Morlote) y Paz Soldán está la farmacia donde trabajaba Ana. Las persianas bajas y los estantes despojados dan cuenta de que ahí ya no se venden remedios ni se toma la presión. Ana cuenta que post 2001 el local dejó de abrir, ya que la crisis económica provocó que varios locales de la zona se vieran obligados a cerrar sus puertas.

La Paternal, en especial La Isla, se convirtió en refugio de artistas, con una movida cultural y gastronómica creciente. Dejó de ser una zona barrial gris, barata y mal iluminada y desde hace unos años cotiza en alza en el mercado de compra-venta de inmuebles. Hay más color en el barrio, las paredes lucen murales con el rostro de Diego, siempre vistiendo la camiseta roja del Club Argentinos Juniors . Hay locales que mutaron, una pequeña fábrica ahora es cervecería, la carnicería se transformó en  el restaurante de pastas Tita la Vedette, y la que era la casa que alquilaba la familia de mi compañera de escuela primaria Nancy allá por los ´80, ahora es la renovada y coqueta Casa Gómez, desde donde parte la caminata y a donde volveremos después de escuchar los relatos de Ana y Emilia. 

Allí veremos cuatro edificios dibujados en tinta celeste, enmarcados y colgados sobre la pared. El Garrigós, la farmacia, el albergue Warnes y el MN Santa Inés, una antigua panadería que cerró al morir su dueño y que una década más tarde fuera alquilada y reacondicionada por la cheff Jazmín Marturet. El ahora restaurante fue reciente ganador de una estrella Michelín y agota las reservas cada fin de semana.

Lxs caminantes volvemos al lugar del que partimos y las hermanas Ana y Emilia nos dicen adiós.

Y así, quienes durante una hora caminamos juntxs, nos dispersamos, abadonamos La Isla y partimos hacia otras tierras, otros puntos geográficos donde también, como Ana y Emilia, tengamos la posibilidad de reconstruir nuestros propios mapas de vida.

Atlas de un mundo imaginado

Sábados 9 y 16 de agosto, domingos 10 y 17 de agosto. Domingo 14 de septiembre y sábado 20 de septiembre

Casa Gómez, Yeruá 4962, CABA.

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